La amenaza de Erdogan a Europa

La congelación de las negociaciones para que Turquía se adhiera a la Unión Europea desató la furia del presidente turco, quien amenazó con abrir sus fronteras, que contienen a cerca de tres millones de personas que buscan llegar a algún país europeo.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dice que abrirá sus fronteras.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dice que abrirá sus fronteras. AFP

El expresidente francés Giscard D’Estaing dijo una vez que “Turquía jamás podrá pertenecer a la Unión Europea (UE) por tener otra cultura, enfoque y modo de vida. Su adhesión significaría el fin de Europa. Turquía no es un país europeo”.

Sin embargo, en marzo de este año, desbordados por la crisis migratoria, los europeos le prometieron a Turquía promover su integración con Europa, permitir que los turcos viajen a la UE sin visa y 6.000 millones de euros, con la condición de que recibiera a millones de refugiados que buscaban llegar a alguna ciudad europea.

Pues bien, el Parlamento Europeo pidió el jueves, en una resolución no vinculante, un “congelamiento temporal” del proceso de adhesión iniciado en 2005, debido a la “desproporcionada represión de las autoridades tras el fallido golpe de Estado del 15 de julio”. Luego de esta intentona, las autoridades lanzaron una vasta represión, que llevó a más de 36.000 personas a la cárcel, según cifras oficiales.

En un informe publicado la semana pasada, la Comisión Europea criticó el retroceso de Turquía en los criterios de adhesión, especialmente en lo relativo a la libertad de prensa y el Estado de derecho.

Estos hechos pusieron en riesgo el acuerdo y hoy tienen a Europa al borde de una nueva crisis migratoria, más grave que la anterior, pues el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, amenazó con abrir las fronteras para permitir el paso de migrantes, que ya ascienden a tres millones: “Cuando 50.000 migrantes se agolparon en el puesto fronterizo de Kapikule (frontera turco-búlgara) ustedes pidieron ayuda. Y empezaron a preguntarse: ¿Qué haremos si Turquía abre sus fronteras?”. Y añadió: “Escúchenme bien. Si van más lejos, esas fronteras se abrirán. Métanse eso en la cabeza”.

Un aviso que puede influir en las próximas presidenciales de Francia y en las federales de Alemania, en donde la cuestión migratoria tiene un papel central entre los votantes, que consideran este tema como una de sus principales preocupaciones.

¿Por qué Turquía quiere entrar a la UE?

Desde 1922, Turquía ha intentado ser aceptada por Occidente. Ingresó en el Consejo de Europa en 1949, en la OTAN en 1952 —lo que garantizó el asentamiento de las tropas de Estados Unidos allí durante la Guerra Fría— y en 1959 solicitó por primera vez su entrada a la Comunidad Económica Europea, sin éxito. Las razones que siempre ha argumentado el bloque europeo para no acoger a Turquía han sido la inestabilidad política y la crisis económica. Hoy son más las preocupaciones, particularmente sobre el déficit democrático, el retroceso político e institucional y sus dudosas relaciones con el terrorismo.

Ayer, por ejemplo, Erdogan reafirmó que promulgará el restablecimiento de la pena de muerte si el Parlamento así lo aprueba, lo que contradice abiertamente la política en el seno de la Unión Europea. Turquía abolió completamente la pena de muerte en 2004, como parte de su proceso de adhesión a la UE. Hoy, según Erdogan, es el pueblo el que pide su restablecimiento.

De acuerdo con analistas, la razón principal de que Turquía siga tocando las puertas de la UE, luego de 50 años de rechazos, es económica. Su llegada al bloque supondría la apertura de un nuevo mercado sin barreras de casi 76 millones de nuevos consumidores. Clave en estos tiempos.

El acuerdo, hasta ahora

Varios países europeos, aterrados por la posibilidad de la llegada masiva de migrantes, le piden a Turquía calma y la Comisión Europea (CE) le pidió a Erdogan que respete el pacto. “Deseamos que las dos partes se sigan comprometiendo y apliquen las obligaciones respectivas”, dijo el portavoz jefe de la CE, Margaritis Schinas. “La UE está cumpliendo su parte del acuerdo, que implica confianza mutua y una implicación de ambas partes”.

Pero Erdogan no está de acuerdo. Según denunció, la exención de visados para sus ciudadanos que viajen al espacio Schengen no se ha cumplido, pues la UE le reprocha a país no cumplir con 72 criterios necesarios.

El gobierno turco acusa a los países europeos, además, de no enviar la ayuda financiera prometida para la acogida de refugiados, una afirmación desmentida por Bruselas. “Nosotros somos quienes acogemos a más de tres millones de refugiados en este país, y ustedes quienes no cumplieron sus promesas”, dijo el mandatario turco, y anunció la posibilidad de convocar un referendo sobre la continuación de las negociaciones de adhesión a la UE, si no se avanza en la cuestión de los visados de aquí a finales de año.

Fuentes europeas recordaron que el pasado 28 de septiembre la CE presentó un informe que revela que Turquía aún no ha cumplido siete de los requisitos impuestos por Bruselas a Ankara para agilizar la liberalización de los visados para los turcos.

De acuerdo con datos oficiales, el acuerdo de migrantes con Turquía permitió reducir a tan sólo unas decenas el número de personas que llegan a diario a las islas griegas del Egeo, frente a los miles que lo hicieron durante el verano de 2015. El trato ha prevenido, hasta ahora, la llegada de cerca de 150.000 migrantes a Grecia.

Schinas recordó que la Comisión Europea dejó clara su posición a través de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, quien dijo que ambas partes “perderán” si se pone fin al proceso de adhesión, aunque pidió “claridad” a Turquía y subrayó que, si el país opta por reintroducir la pena de muerte, “será una clara señal de que no quiere formar parte de la familia europea”.