La apuesta antiterrorista de Obama

Determinaciones como defender el uso de drones para misiones de seguridad y autorizar el traslado de prisioneros desde Guantánamo a un penal en Yemen, entran en la lista.

El mandatario estadounidense, Barack Obama./ AFP
El mandatario estadounidense, Barack Obama./ AFP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama dio a conocer la revisión a la estrategia global contra el terrorismo en Washington, un discurso que había generado expectativa en el país, pendiente de un eventual pronunciamiento acerca del futuro del penal de Guantánamo y temas como el uso de drones (aviones no tripulados) para misiones de seguridad.

Como se esperaba, Obama salió a exponer sus ideas con un postulado del que lució convencido: "Ni yo ni ningún presidente puede prometer la derrota definitiva del terrorismo. Lo que debemos hacer es desmantelar las redes que signifiquen una amenaza directa". La postura del presidente se basó en la transformación de los blancos terroristas: después de lo que calificó como la derrota de Al Qaeda en Afganistán y en Irak, ahora el principal peligro que afronta el país es la aparición de pequeñas células que actúan como franquicias de organizaciones como la propia Al Qaeda.

De acuerdo con Obama, hoy el accionar de los grupos terroristas es “menos capaz” que en 2001, cuando ocurrieron los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, pero sigue siendo letal. La argumentación del mandatario apuntó a que en una lucha contra un enemigo mucho más fraccionado, Estados Unidos se ha visto en la necesidad de crear nuevas estrategias y de esta manera llegó al asunto de los drones: el uso de aeronaves no tripuladas es para Washington una estrategia militar “legal efectiva y justa”.

El presidente no tiene duda de que el ataque a blancos selectivos, con este método, en países como Afganistán y Yemen “han salvado vidas”. El debate frente a esta estrategia había estado muy encendido en el país, después de que en 2011, en una misión de un avión no tripulado en Yemen, abatiera a cuatro estadounidenses que aparentemente planeaban una ofensiva terrorista. El nombre de Al Aulaki, uno de los fallecidos, comenzó a conocerse en el país y desató una discusión constitucional sobre la pertinencia de ordenar ataques contra sospechosos de terrorismo sin que se garantizara su debido proceso.

Barack Obama explicó que este tipo de operaciones se seguirán poniendo en práctica cuando se trate de una amenaza “inminente” y sólo se pondrán en marcha cuando el sospechoso no pueda ser capturado fácilmente y cuando haya “casi la certeza de que civiles inocentes no resultarán heridos o Muertos”.
Las especulaciones sobre el anuncio del cierre de la prisión de Guantánamo fueron desapareciendo a medida de que el jefe de Estado pronunciaba el discurso. Si bien no se estableció una fecha para que esto ocurra, el proyecto de clausurar el penal se mantuvo en pie: Obama levantó la moratoria que impedía el traslado de presos de allí a una prisión en Yemen, en un proceso que de acuerdo con sus palabras se analizará caso por “caso por caso”.

Ahora estados unidos tendrá un delegado cuyas tareas se enmarcarán en dichos traslados y el presidente dio la orden al Pentágono, además, de establecer en suelo norteamericano un lugar para adelantar los juicios militares de los sospechosos recluidos en dicha cárcel: en la actualidad, 103 de los 166 presos de Guantánamo se encuentra en huelga de hambre como una forma de protesta contra sus condiciones de reclusión.

Temas relacionados