Las apuestas políticas de República Checa

Tras meses críticos por la caída el gobierno, la nación europea se prepara para unas nuevas elecciones anticipadas.

en junio estalló el escándalo político que implicó al primer ministro Petr Necas del partido Democrático Cívico (ODS), cuando se realizó una redada por la Unidad de Policía de Lucha contra el crimen organizado./ AFP

Con un puñado de nuevos partidos tratando de ganar asientos y una victoria anticipada de la izquierda, las próximas elecciones parlamentarias en la República Checa que se celebrarán el viernes y el sábado, podrían dar lugar a la mayor agitación en la política del país desde la revolución de terciopelo en 1989.

Hace apenas unos meses, no parecía que 2013 sería particularmente especial para la República Checa. Aunque las primeras elecciones presidenciales se llevaron a cabo en enero, las elecciones legislativas estaban planeadas inicialmente para la primavera de 2014. Sin embargo, en junio estalló el escándalo político que implicó al primer ministro Petr Necas del partido Democrático Cívico (ODS), cuando se realizó una redada por la Unidad de Policía de Lucha contra el crimen organizado. Jana Nagyová, ex jefe de personal y supuesta amante de Necas fue detenida tras haber sido acusada de abusos de inteligencia militar y de dar puestos lucrativos a los exdiputados del ODS.

Varios oficiales y políticos estatales altamente posicionados fueron descubiertos, así como empresarios y grupos de presión controvertidos. Todo el gabinete se vio obligado a dimitir y después de ser reemplazado por el gobierno tecnocrático de Jiri Rusnok (un hombre leal al presidente Milos Zeman), se hizo evidente que el país estaba en un período de inestabilidad política inusual. El nuevo gabinete no pudo ganar un voto de confianza y los diputados finalmente votaron a favor de disolver el Parlamento. Esta realidad fue la que provocó estas elecciones anticipadas.

El partido del que se espera la obtención del mayor número de escaños es el Partido Social Demócrata Checo (CSSD) - en detrimento del ODS. El ODS (que ha sido uno de los partidos más fuertes y de mayor prestigio en la República Checa post- revolución) espera recibir entre 8 y 10 % de los votos de acuerdo con las encuestas. Sin embargo, el CSSD se enfrenta a problemas internos, ya que se divide cada vez más entre dos facciones: una que apoya Milos Zeman (anterior presidente del partido) y una que desea mantener su distancia del presidente.

Hasta el momento, las encuestas atribuyen la segunda posición a cualquiera, incluidos TOP 09 (un partido de centro-derecha que se formó el último gabinete de coalición con ODS) y el Partido Comunista Checo (KSCM). Pero también hay algunos nuevos jugadores ambiciosos que podrían tener un impacto considerable en el resultado de la elección. Por ejemplo, el movimiento cívico "ANO 2011" del magnate Andrej Babis.

Ante la creciente desilusión ciudadana por la corrupción política, ha surgido en la República Checa este movimiento. Babis, de 59 años y origen eslovaco, critica al sistema que, según él, genera líderes ineptos que sólo buscan su propio beneficio. Se presentan al electorado como un "anti político”.

Después de una carrera trabajando para las empresas de comercio petroquímicas de propiedad estatal bajo en la era comunista, construyó el conglomerado ‘Agrofert' de alimento y productos químicos, convirtiéndose en un referente en la élite empresarial poscomunista del país. Con un patrimonio neto de unos US$ 2.000 millones, es hoy la segunda persona más rica de la República Checa.

Babis entró en la escena política en septiembre de 2011, cuando habló en contra de los niveles de corrupción y pidió la movilización ciudadana contra la clase política. Entonces se embarcó en un proceso de construir un nuevo partido. El resultado ha sido una campaña profesional, sólidamente organizada y bien financiada que ha sido eficaz al expresar el mensaje central del empresario: que él es un hombre de negocios prácticos muy capaz y que gestionaría la República Checa como una empresa exitosa.

Apelando principalmente a un electorado de derecha y descontento, sus llamados a la reducción del IVA y de las declaraciones obligatorias de bienes para los políticos también atrajeron a algunos votantes de la izquierda. Su manifiesto reclama una moneda checa (la corona) más barata en lugar de adoptar el euro, un aparato estatal con compras centralizadas y la duplicación del presupuesto para carreteras y autopistas. Sondeos también indican que la novedad política de Babis está resultando cada vez más atractiva para los votantes indecisos que buscan urgentemente algún tipo de cambio visible. Lo que temen algunos de sus adversarios políticos es su influencia mediática y que ponga el aparato del Estado al servicio de sus empresas.

El surgimiento de un súper-rico hombre de negocios que se volvió contra el gobierno, y ahora está a la cabeza de un nuevo movimiento, ha llevado a preocupaciones inevitables de que Babis es un 'Berlusconi a la checa'. Y él no ha hecho nada para disipar esos temores mediante la compra de la editorial de dos de los principales diarios de circulación nacional de la República Checa y luego mediante llamadas a los periodistas para quejarse de la falta de cobertura de su nuevo partido.
No obstante, su ascenso podría ser una muestra del estado fragmentado y frágil de la política checa. A pesar del hecho que los socialdemócratas están determinados a emerger como el partido más grande y aunque tal vez tendrán hasta siete u ocho partidos que se sentarán en el Parlamento para elegir, también tendrán dificultades para encontrar socios y formar una coalición estable y coherente.

Si los partidos de la izquierda checa no pueden hacer nada más que formar otro gobierno con mayoría débil, ellos también podrían verse envueltos por los mismos problemas: la corrupción, la frustración socio-económica y la votación basada en protesta contra la política; problemas que han consumido la derecha. Parece que la República Checa está lista para otra elección controversial que reducirá uno de los sistemas partidarios más consolidados de Europa central y oriental en un escenario político fracturado por grupos especializados, motivos personales y movimientos que son impulsados por el negocio.
 

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