Armas: el debate que nadie quiere

Dylann Roof, autor de la masacre en Charleston, había recibido como regalo de cumpleaños el arma con la que mató a nueve personas.

Vigilia en una iglesia de Harlem (Nueva York) por la muerte de nueve afroamericanos en Charleston. / AFP

Muy pocos aspirantes a la Casa Blanca incluyeron la palabra armas en sus condolencias por la masacre de Charleston. Momentos después de que Dylann Roof disparara, con un arma que su padre le regaló por su cumpleaños, contra nueve miembros de la comunidad afroamericana de Charleston (Carolina del Sur), todos se apresuraron a expresar su dolor por la tragedia, pero sólo Hillary Clinton tocó el espinoso tema: las armas. Desde Las Vegas, en una conferencia latina, la aspirante demócrata reclamó un debate al respecto. “Tenemos que ser honestos y afrontar las verdades difíciles sobre raza, violencia, armas y divisiones en el país”, reclamó. “¿Cuánta gente inocente en nuestro país, ya sean niños pequeños, feligreses, espectadores en un cine, cuánta gente tenemos que ver morir antes de que actuemos?”, se preguntó en referencia a algunas de las peores masacres de los últimos años. “Esta vez tenemos que encontrar respuestas juntos. Unámonos, no sólo para hablar, también para actuar”.

El presidente, Barack Obama, quien ya intentó regular la compra y venta de armas en el país, con pocos resultados debido a la oposición del Partido Republicano, insistió en el tema. En su discurso tras la masacre dijo que no había duda de que alguien había tenido acceso a un arma para cometer “un crimen sin sentido” contra inocentes en el corazón de la historia de los ciudadanos negros de Estados Unidos. “Ahora tenemos que llorar a los muertos y recuperarnos, pero permítanme ser claro: en algún momento tendremos que lidiar como país con el hecho de que este tipo de violencia de masas no sucede en otros países avanzados”.

La Agencia de Tabaco, Alcohol, Armas de Fuego y Explosivos de EE.UU. (ATF) calculó que en 2011 había 258 millones de armas en circulación en este país y que cada año se producían e importaban cerca de dos millones que se suman a tal arsenal. Hoy la cifra es incierta, pues la vía más común es el mercado negro, cada vez más accesible gracias a internet.

A eso se suma el incremento de crímenes de odio que se registran en el país desde 2009. En 2012 The New York Times recogía las palabras de un portavoz del Departamento de Justicia que señalaba un aumento del 35% de los delitos de odio desde la llegada del primer presidente negro a la Casa Blanca. Y al cierre de 2014 se contabilizaron 874, 19 sólo en Carolina del Sur, estado donde tuvo lugar la más reciente masacre.