Las armas rodean al Golfo Pérsico

Estados Unidos refuerza su presencia militar mientras que Irán asegura poder destruir 35 de esas bases en caso de ser atacado.

Irán y EE.UU. vuelven a lanzarse advertencias en el Golfo Pérsico. Mientras el primero agita de nuevo el fantasma del cierre de Ormuz y el martes anunció la prueba “con éxito” de un misil capaz de alcanzar Israel, además de que en caso de ser atacado respondería con la destrucción de 35 bases estadounidenses en la región, el segundo ha reforzado su presencia militar en esas aguas con el objetivo de impedir el cierre del estrecho por el que sale una quinta parte del petróleo mundial.

Por ahora se trata de una toma de posiciones, pero los países vecinos no se arriesgan. Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita acaban de poner en funcionamiento sendos oleoductos para evitar un eventual bloqueo.

La Marina estadounidense ha duplicado el número de dragaminas asignados a la zona, “hasta ocho navíos”, como reveló The New York Times. Además ha desplazado al golfo su primera base de operaciones flotante, un transporte anfibio reconvertido y barco auxiliar bautizado como Ponce. Su primera misión es servir como centro logístico para el eventual desminado, pero el Ponce dispone de quirófano, helipuerto y camarotes para tropas, lo que le permite albergar a fuerzas de operaciones especiales.

Aunque los navíos son la parte más visible, la concentración militar incluye también un aumento de aviones de combate F-22 y F-15C en dos bases de la zona. Los nuevos aparatos refuerzan la capacidad de los ya existentes contra las baterías de misiles que Irán ha instalado en sus costas y que podrían amenazar la navegación a través de Ormuz.

Las fuentes citadas por el diario describen el despliegue como un mensaje a Teherán para que “ni se le ocurra pensar en cerrar el estrecho”. También mencionan que trata de “tranquilizar a Israel”, cuyos dirigentes han amenazado con atacar las instalaciones nucleares de Irán si la comunidad internacional no logra que frene su programa de enriquecimiento de uranio.

También Irán quiere dejar clara su posición. El anuncio de que había probado “con éxito” un misil Sahab 3 va destinado a Israel, cuyo territorio entraría dentro de su alcance, tal como los medios iraníes han subrayado. Además, cada vez más acorralado por las medidas económicas y financieras con las que EE.UU. y la UE están castigando sus ambiciones nucleares, ha vuelto a agitar el fantasma del cierre de Ormuz.

Mientras, los países árabes vecinos ya han empezado a reducir su dependencia de Ormuz, por donde el año pasado cruzaron entre 13 y 15 petroleros diarios con un total de 17 millones de barriles de crudo. EAU acaba de inaugurar un oleoducto entre los pozos de Habshan y el puerto de Fuyairá. La tubería, de 360 kilómetros, tiene capacidad para 1,8 millones de barriles diarios, lo que permitirá que Abu Dabi exporte hasta el 70% de su producción por esa vía.