Armas, a un clic de distancia

Tenerlas es un derecho en EE.UU. y el acceso a ellas es un asunto sencillo para la mayoría de los ciudadanos. Pese a la masacre de Aurora, no es una norma que se piense cambiar.

El 4 de julio anterior a la casa de James Holmes, estudiante de 24 años, de buen rendimiento académico y sin antecedentes penales, llegó un pedido que días atrás había pagado vía internet. A su residencia en la ciudad de Aurora, Colorado, llegó un paquete que contenía un chaleco antibalas, cargadores parar armas de fuego y una navaja. La factura de la compra dice que el cliente, Holmes, pagó US$306 por los productos, incluido el servicio que reducía el período de entrega a dos días.

Hoy resultaría fácil de conjeturar que Holmes tenía prisa. Que la compra y el período de envío eran la etapa final de un plan que acabaría con la vida de 12 personas y causaría heridas a 58 más en un teatro de la ciudad, durante el estreno de la película ‘Batman, el caballero de la noche asciende’. Pero entonces, cuando transcurría la primera semana del mes, Holmes era sólo un nombre en las lista de miles de ciudadanos estadounidenses que compran algún tipo de armamento a través de páginas web o tiendas especializadas.

Chad Weinman dice que hoy le “enferma” saber lo que James Holmes hizo. La tienda virtual que él dirige (TacticalGear.com) fue la que le envió parte de su arsenal, que comprendía un rifle de asalto AR-15, una escopeta Remington y una pistola Glock 40 milímetros. Esto sin contar otra pistola que tenía guardada en su automóvil. Weinman asegura que el 99% de sus clientes son “ciudadanos respetuosos de la ley”, por lo que Holmes parece ser una excepción, no sólo para TacticalGear.com, sino para los cientos de portales que prestan este servicio.

Los hechos de Aurora han vuelto a poner el debate del acceso a las armas en Estados Unidos. Con una legislación que varía con cada estado, la libre compra es una de las características de la sociedad norteamericana. Cualquier ciudadano puede comprar armas y municiones, basta con ser mayor de edad, no tener antecedentes penales ni haber cumplido condena en alguna cárcel, no haber presentado episodios de drogadicción o historial clínico relacionado con trastornos psiquiátricos y no haber sido baja del ejército por deshonor.

La puerta para crear un arsenal personal está abierta a menos que el cliente decida incluir granadas, municiones que perforan blindaje, bazucas y misiles, destinados sólo para el uso de las fuerzas oficiales. Sin embargo, enmarcado en la ola de indignación que siguió a la matanza perpetrada por Holmes, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, destacó que en las ferias de armas —en las que se compran el 40% de ellas— rige una norma especial que exime a los clientes de poner sus antecedentes judiciales bajo revisión.

Las cifras dicen también que el 40% de los hogares estadounidenses cuentan con un arma, 90 millones de americanos suman 200 millones de armas y al año unas 30.000 personas mueren por la acción de un arma de fuego. Adicionalmente, Ginger Colbrun, portavoz de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos reconoció —después de la tragedia de Aurora— que no existe una base de datos nacional sobre la compra y venta de armas.

La realidad ha llevado a que el caso de James Holmes se convierta en un nuevo impulso a favor de un cambio en la regulación para su obtención y tenencia. Las voces de los activistas piden un cambio político, pero por ahora ese es un debate que no está en el plano. Cuando el presidente Barack Obama visitó a las familias víctimas de la masacre en Aurora, varios periodistas plantearon la posibilidad de una nueva ley para controlar el mercado de armas, pero el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, fue claro: “El presidente está centrado en hacer las cosas que podamos hacer para proteger la Segunda Enmienda, que él piensa que es importante”.

La Segunda Enmienda de la Constitución norteamericana, redactada en 1791, dictamina que “el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. Tener armamento es un derecho en Estados Unidos y las voces de activistas y los antecedentes, como la matanza de Aurora, aún no cuentan con la contundencia suficiente para prever un cambio próximo. De hecho, de acuerdo con la firma encuestadora Gallup, para 2010 sólo el 44% de los ciudadanos estaban de acuerdo con un endurecimiento en las leyes de compra y porte de armas. Al final, se trata de un asunto de democracia.

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