Arrecia ofensiva del régimen tras atentado en Damasco

La Cruz Roja afirmó que la rebelión siria se convirtió en una guerra civil.

Los enfrentamientos entre insurgentes y el ejército sirio se reanudaron este jueves en Damasco tras el atentado de la víspera que costó la vida a tres altos responsables del régimen, entre ellos el cuñado del presidente Bashar al Asad. Centenares de personas huían por temor de una ofensiva gubernamental de los alrededores del suburbio pudiente de Mazzé, donde al amanecer hubo tiros desde helicópteros artillados y disparos de morteros, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Londres.

Según el OSDH, en esos combates murieron cinco soldados y los disparos rebeldes impactaron en un helicóptero y destruyeron vehículos militares. El miércoles, en toda Siria murieron 214 personas -124 civiles, 62 soldados y 28 rebeldes-, siempre según el OSDH.

En Damasco, precisa, hubo 38 muertos. El balance no incluye a los tres altos cargos fallecidos en el atentado con bomba que decapitó al aparato de seguridad del régimen: el ministro de Defensa, Daud Rajha; su viceministro, Asef Shawkat, cuñado de Asad; y el jefe de la célula de crisis, Hasan Turkmeni.

También resultaron heridos el ministro del Interior, Mohamad Ibrahim al Shaar, y el jefe de la Seguridad Nacional, Hisham Ijtiar, según una fuente de los servicios de seguridad. Estados Unidos consideró que el régimen está "perdiendo el control" del país e instó a la comunidad internacional a presionar por una transición política de poder que evite "una prolongada y sangrienta guerra civil".

En la ONU, el Consejo de Seguridad tiene previsto someter este jueves a votación una resolución que amenaza con sanciones al régimen sirio, impulsada por los países occidentales pero a la que se sigue oponiendo Rusia, aliada de Damasco. El atentado del jueves fue el primero contra miembros del gobierno desde el inicio de la insurrección en marzo de 2011.

Fue reivindicado por el Ejército Sirio Libre (ESL), formado por militares desertores y por civiles armados, que el martes había anunciado "la batalla por la liberación de Damasco". Las autoridades denunciaron un ataque "terrorista", en tanto que los medios oficiales se abstuvieron de mostrar imágenes de los destrozos ocasionados por la explosión en el edificio de la Seguridad Nacional, en el centro de la capital.

Un régimen "tan peligroso como un lobo herido" El rey de Jordania, Abdalá II, consideró, en una entrevista con CNN, que el atentado asestó un "tremendo golpe al régimen" de Asad.

Pero la partida aún no está jugada, pues, según la cofradía de los Hermanos Musulmanes, una importante fuerza opositora siria, el régimen ahora "es tan peligroso como un lobo herido".El diario del partido Baas, en el poder, reconoció que el ataque "hizo daño", pero que el régimen no estaba dispuesto a rendirse."Los traidores, los agentes y los mercenarios se hacen ilusiones si creen que Siria va a doblegarse ante ese golpe, aunque haya hecho daño", escribió.

Asad,  de hecho, escatima sus apariciones públicas. En dieciséis meses de rebelión, sólo pronunció seis discursos y dio un puñado de entrevistas a medios sirios o extranjeros.

La votación del Consejo de Seguridad debía llevarse a cabo el miércoles, pero fue aplazada a petición del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con miras a intentar un acuerdo con Moscú, que podría oponer su veto a la adopción de sanciones.

El jefe de la misión de la ONU en Siria, el general Robert Mood, estimó el jueves que ese país no se hallaba "en el camino de la paz". La Cruz Roja afirmó que la rebelión siria se convirtió en una guerra civil que, según el CODH, dejó más de 17.000 muertos.