La Biblia colombo-venezolana

El próximo 5 de agosto presentarán un libro sagrado reescrito a mano por colombianos y venezolanos. Historia de un megaproyecto que culmina en plena tensión bilateral.

“Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová”. Es el versículo I, del capítulo IV, del libro de Jueces del Antiguo Testamento, el mismo que el presidente Álvaro Uribe reescribió a mano en una Biblia especialmente diseñada para ser un documento sagrado e histórico que reposará en un nuevo museo que construirá el gobierno de Israel en Jerusalén.

Hace cerca de un año, el 12 de agosto de 2009, la ONG internacional Amisrael Colombia anunciaba, en el marco de la Feria Internacional del Libro, que el gobierno israelí había dejado a su cargo el proyecto “Los pueblos del mundo escriben la Biblia”.

La iniciativa, que ya ha tenido acogida en otras naciones, consistió en suministrarles a los países participantes unas hojas en pergamino en un tono que tiende a ser amarillo y que da la sensación propia de un documento de antigua data. Las hojas fueron hechas en Jerusalén, llegaron por valija diplomática a la embajada de Israel en Bogotá y Amisrael envió una parte a Venezuela. Otra se quedó en Colombia.

Amisrael las tomó y se dio a la tarea de distribuirlas entre 100 coordinadores, quienes a su vez las hicieron llegar a lugares remotos del territorio nacional. “La Biblia de Colombia fue escrita por gente de diferentes vertientes: católicos, judíos, musulmanes, evangélicos, etc. Y en ella escribieron personas de lugares muy apartados. Llegamos, por ejemplo, a Puerto Inírida, Puerto Carreño, Putumayo, Pasto, entre otros”, explica Iván Sarmiento, delegado de esta ONG para Colombia.

“De su puño y letra los participantes reescribieron la Biblia, dejando a un lado cualquier prejuicio. También, enviamos cartas a colegios, universidades, organismos militares, indígenas, civiles, muchísimos sectores. Como cada versículo fue escrito a mano, es fácil ver letra grande, pequeña, múltiples estilos”, agrega.

Ahora bien, la única regla establecida por Israel fue que ningún versículo de las Sagradas Escrituras fuera alterado. “Si la Biblia es un documento con una riqueza que va más allá de lo religioso, ¿por qué no volverla a escribir? Fue un acto simbólico tomar la primera Biblia traducida al español, en 1570, para que la gente la volviera a escribir. Ésta es la que más se ajusta a la original”, asegura Sarmiento.

Anécdotas

Varias fueron las historias que quedaron en medio de esta recolección de letras. En alguna oportunidad, recuerda Sarmiento, se dañaron las hojas porque les dejaron caer tinto encima y tocó volver a buscar a las personas que habían escrito en ellas para que lo volvieran a hacer. La razón por la cual no optaron por buscar nuevos participantes obedeció a que todo aquel que plasmó su versículo recibió un certificado escrito en español y hebreo.

En otra ocasión, hubo quienes se negaron a escribir en el libro de la Biblia que les proponían. Al respecto, el delegado de Amisrael para Colombia explicó que era imposible darle gusto a la gente por cuanto las hojas estaban distribuidas por el país y hacer trasladar una o cientos de éstas era una labor logística compleja.

Y un tercer hecho para recordar. “El comandante de la Armada Nacional sacó su propia Biblia y reescribió un versículo en la nueva Biblia. Sí, no se basó en la nuestra, pero lo vimos tan apasionado que no vimos problema. Además, las versiones eran casi idénticas”, sostiene Sarmiento.

La inclusión de Venezuela

Partiendo del hecho de que las tensas relaciones entre Colombia y Venezuela no son cosa de ahora, el gobierno de Israel dio su visto bueno a la propuesta de Amisrael Venezuela para que la Biblia fuera escrita por los dos países.

“Querían que esto sirviera como acto simbólico para bajar las constantes tensiones entre ambos países. Le propusimos al canciller de ese país, Nicolás Maduro, que nos escribiera un versículo, y que el nuestro, Jaime Bermúdez, hiciera lo propio. No se logró, estaban muy avanzados los diálogos, pero ante la reciente ruptura de relaciones, se frustró”.

Sin embargo, asegura Sarmiento, por Venezuela participaron congresistas, alcaldes, gobernadores y gente del común. “De hecho, esperamos la asistencia de muchas personas de ese país al lanzamiento público de la Biblia, este 5 de agosto, salvo que la ruptura de relaciones diplomáticas se los impida”.

Así las cosas, por Colombia participaron cerca de 20.000 personas y por Venezuela otras 10.000 para plasmar 31.104 versículos. “La Biblia es un legado de la humanidad y ambos países, aunque tengan diferencias, se aferran a Dios”, agrega.

A la fecha, Israel ha logrado concebir 33 biblias. La colombo-venezolana tiene un empastado negro con letras doradas, como la mayoría de las biblias. Un restaurador de libros la dividió en ocho volúmenes: seis del Antiguo Testamento y dos del Nuevo.

Por Suramérica, Paraguay, Bolivia, Argentina y Chile hicieron una sola Biblia, que será presentada este 3 de agosto. Ecuador y Perú hicieron otra en común.

Jerusalén, el destino

El Valle de la Biblia, así se denomina el lugar donde se construirá el Museo de la Biblia y de la Paz, en Jerusalén. “Son 10.000 hectáreas, un terreno muy grande y fértil donde vivió el rey David, el rey Saúl”, según el representante de Amisrael Colombia.

Ahora bien, el destino de las Sagradas Escrituras será otro, por ahora. “Llegará a un lugar especial, al Museo del Libro de Israel, mientras se construye el Museo de la Biblia, cuya licitación será millonaria”.

En Bogotá, el documento será entregado a un cuerpo diplomático de Israel que también estará presente en la investidura del presidente Juan Manuel Santos.

Según Amisrael, “la idea es que generaciones futuras digan ‘ahí escribió mi papá o mi mamá o un ser querido’. Es un trabajo con guante de seda, muy delicado, pero vamos a seguir trabajando para unir a países hermanos”.

La publicación del nuevo libro sagrado

La presentación de la Biblia será todo un acontecimiento. Diferentes personalidades, tanto de Colombia como de Venezuela e Israel, están invitadas al evento, que tendrá lugar el próximo jueves, a las 7:00 p.m., en el Centro de Convenciones de Compensar, en Bogotá.

Ese día habrá un espectáculo de luces antes de que las Sagradas Escrituras sean expuestas al público. “Se acogió este proyecto, respaldado por el gobierno de Israel, porque se vio en él la oportunidad de contribuir a la paz, la unión y la armonía entre las diferentes religiones y sus vertientes doctrinales”, según William Soto, director internacional de Amisrael.

“Tristemente debemos aceptar que la historia nos muestra muchos conflictos originados en situaciones o factores religiosos, precisamente por la importancia que el ser humano rinde a su espiritualidad”, enfatizó.

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