Australiano que pasó 14 días atrapado en una mina aconseja buen humor

Según Rodd Russell, se trata de uno de los mejores ejercicios para hacer llevadera la situación.

Un australiano que pasó catorce días atrapado en una mina en su país recomendó a los mineros chilenos que mantengan el “buen humor” para combatir la angustia mental en las profundidades.

Rodd Russell, que fue rescatado en 2006 junto con su compañero Brant Webb a un kilómetro de profundidad, señaló que el estado mental será clave para la supervivencia de los 33 mineros chilenos, que tendrán que pasar en el corazón del yacimiento San José cuatro meses. “Mentalmente va a ser muy duro. Catorce días nos parecieron una eternidad. Cuatro meses van a parecer como años luz”, afirmó Russell, de 38 años.

En 2006, Russell y otros dos mineros quedaron a atrapados en un habitáculo de seguridad de 1,2 metros de alto en el interior de una mina de oro tras un terremoto en la isla de Tasmania, en el sur de Australia. Uno de los mineros falleció cuando el habitáculo se colapsó en el interior del yacimiento.

Russell y Webb sobrevivieron con una barra de cereal, el calor era sofocante, las piernas se les dormían por el escaso espacio y tenían que soportar un goteo continuo de agua. Pero la angustia mental era peor que el sufrimiento físico, por lo que los mineros se esforzaron en contarse bromas, historias y en cantar juntos “The gambler”, una popular canción de Kenny Rogers.

Russell, que tras el rescate tuvo que recibir ayuda psicológica, explicó que los continuos retrasos y las cartas de su familia, a la que echaba de menos, aumentaban la angustia dentro de la mina, aunque mantenía la esperanza gracias a una foto de su mujer y hijos.

Aseguró que los mineros chilenos estarán unidos por “el resto de sus vidas”, cuando finalmente sean rescatados. Hasta la Navidad, los equipos de rescate no terminarán los túneles necesarios para sacar a los 33 mineros atrapados desde el pasado 5 de agosto a 700 kilómetros de profundidad en la mina de San José, en el norte de Chile.

Los psicólogos han recomendado a los familiares que abandonen el lugar e intenten volver a realizar su “vida normal”.

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