Francia envía 500 kilos de galletas a mineros atrapados en Chile

Los 33 mineros raciones de proteínas y calorías muy superiores a las habituales.

Los 33 mineros atrapados en el norte de Chile podrán mejorar su alimentación durante dos meses con 500 kilos de galletas de proteínas de fácil asimilación enviadas desde Niza (sureste de Francia), fruto de una investigación de la universidad local todavía no comercializada.

Con estas galletas, que serán enviadas a Chile en los próximos días, los mineros bloqueados a 700 metros de profundidad recibirán raciones de proteínas y calorías muy superiores a las habituales, explicó el decano de la facultad de Medicina de Niza, Daniel Benchimol.

Además de "tener buen gusto", no necesitan ser masticadas y sus dimensiones, con un diámetro de cinco centímetros, les permiten pasar por el tubo utilizado para enviar comida y materiales a los mineros, destacó el doctor, quien calcula que deberán tomar entre ocho y diez galletas diarias.

El primero en interesarse por la ayuda que podían brindar estas galletas -destinadas inicialmente a personas con problemas de nutrición debido a una mala dentición o problemas a la hora de masticar- fue el doctor encargado de su salud y alimentación, Juan Kehr, director del Hospital San Juan de Dios de Santiago de Chile, resaltó Benchimol.

Ambos participaban hasta ayer en el Congreso Europeo de Nutrición que organiza la Sociedad Europea de Nutrición, junto con otros 3.500 congresistas de todo el mundo, recordó el también adjunto de Salud en la Alcaldía de Niza.

Entre las innovaciones presentadas en el congreso estaban estas galletas, "Protibis", "que son como galletas de mantequilla, muy ricas en proteínas", que se deshacen en la boca y no necesitan ser masticadas, indicó.

Inicialmente fueron pensadas para ayudar a enfermos crónicos, en particular personas de edad avanzada con dificultades de nutrición, pero Kehr "nos explicó que tenía problemas para alimentar a los mineros, debido a la dificultad para hacerles llegar alimentos" y que, además, sus dientes empezaban a moverse.

Pronto se creó una cadena de solidaridad entre los responsables del congreso, la Universidad Sophia-Antipolis de Niza y la Alcaldía de la ciudad, desde donde se convocó a todas las partes interesadas para buscar los 15.000 euros necesarios para el proyecto, señaló Benchimol.