Francia pide calma en la polémica por la expulsión de gitanos

La Comunidad Europea compara lo sucedido en Francia con otros episodios de racismo del pasado europeo más negro.

El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, el francés Michel Barnier, terció en la polémica entre el Gobierno francés y la comisaria Viviane Reding a propósito de la expulsión de gitanos pidiendo a todos "calma" y recomendando "no hacer amalgamas históricas que no tienen sentido".

Barnier fue preguntado por la polémica creciente entre París y Bruselas a propósito de las expulsiones, durante una conferencia de prensa en la que presentó las nuevas iniciativas legislativas de la CE en materia de productos financieros.

Su colega responsable de las carteras de Justicia y Derechos fundamentales, la comisaria Viviane Reding, tuvo ayer palabras muy duras con la política francesa, a propósito de las expulsiones de gitanos que continúan en el país.

Reging calificó la situación de "vergüenza", anunció que la Comisión Europea va a expedientar a Francia por violación de la legislación comunitaria e insinuó un paralelismo entre las expulsiones decretadas por el Gobierno francés y otros episodios de racismo del pasado europeo más negro.

"Pensaba que en Europa no volvería a ser testigo de este tipo de situaciones después de la Segunda Guerra Mundial", afirmó Reding.

En medios gubernamentales franceses, los comentarios de la comisaria han causado indignación.

"Como hijo de alguien que luchó por la Francia Libre no puedo permitir a la señora Reding que diga que la Francia actual se parece a la de Vichy, no se puede hablar de Segunda Guerra Mundial", aseguró el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, a la emisora RTL.

En su rueda de prensa de este miércoles, Barnier pidió "calma a todos" y criticó, sin citarla, "la amalgama histórica sin sentido" en la que incurrió su colega Reding.

"Unos y otros conocen las reglas, tienen que respetarlas", dijo también el comisario. "Los tratados están inspirados en unos valores, que debemos respetar, incluida la Carta de Derechos Fundamentales y la libertad de circulación", advirtió también.

Barnier argumentó que "muchos gobiernos, no sólo el francés, hacen frente a problemas graves de integración" de la minoría gitana, y que la cuestión "no se puede simplificar".

También dejó claro que la Comisión de Bruselas "está en su papel de hacer preguntas" y se mostró convencido de que tanto el presidente francés, Nicolas Sarkozy, como su Gobierno "harán todo lo necesario por responder a las preguntas" que la CE ha planteado.

La Comisión, puntualizó Barnier, "no ha decidido" todavía la apertura de los procedimientos de infracción contra Francia.

"Cuando lleguen las respuestas, las decisiones se tomarán de forma colegiada", y con objetividad e imparcialidad, garantizó.