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hace 7 horas

Un México agobiado por lluvia y violencia celebra bicentenario

En las principales ciudades se desplegaron 74.000 policías y militares para garantizar la seguridad de los festejos.

Millones de mexicanos se volcarán este miércoles a las calles para festejar el bicentenario de su independencia, en medio de un fuerte despliegue de seguridad y la emergencia provocada por lluvias, que podría aumentar con el ingreso de la tormenta Karl por el este del país.

Las autoridades esperan que cerca de un millón de personas asistan en la capital al desfile de carrozas sobre la historia y cultura mexicanas, a los conciertos y a la ceremonia del grito de independencia, en la plaza del Zócalo, encabezada por el presidente Felipe Calderón, poco antes de la medianoche.

Celebraciones similares se realizarán en más de 2.000 municipios, en medio de medidas de seguridad multiplicadas para evitar que la violencia del narcotráfico empañe la celebración.

En las principales ciudades y carreteras de México se desplegaron 74.000 policías y militares para garantizar la seguridad de los festejos y de sitios estratégicos, informaron responsables del ministerio de Seguridad Pública y autoridades locales.

Pese al temor a la violencia los festejos sólo fueron suspendidos o se harán a puertas cerradas en una decena de municipios.

En Ciudad Juárez, vecina de El Paso, (Texas, sur de Estados Unidos) y considerada la más violenta de México con casi 2.000 muertes este año, la ceremonia se llevará a cabo por primera vez a puertas cerradas, informó el alcalde José Reyes Ferriz.

Mientras que en Morelia, estado de Michoacán (oeste), donde en 2008 el festejo de la independencia terminó con ocho muertos y más de 100 heridos por la explosión de dos granadas, el gobernador Leonel Godoy cumplirá con el ritual de salir a dar el grito, pero la verbena popular fue cancelada.

"No hemos olvidado lo que pasó hace dos años y la verdad nos da miedo, mejor lo vamos a ver por tele", comentó a la AFP María de la Luz Rivera, una vecina de Morelia.

En Tamaulipas (noreste), escenario a fines de agosto del asesinato de 72 migrantes de Centro y Sudamérica a manos del cartel de Los Zetas, el gobernador Eugenio Hernández instruyó mantener las ceremonias, inclusive en el poblado de San Fernando, en cuyos alededores ocurrió la matanza.

"Es un riesgo realizar la Ceremonia del Grito. Como están las cosas poca gente irá a las festividades", se quejó Jorge Pérez, un profesor de Nuevo Laredo, en el norte de Tamulipas y vecina de Laredo (Texas).

Pero no sólo el miedo a la violencia acecha las celebraciones. En el estado de Veracruz, este de México, cerca de 25.000 personas pasarán los festejos en albergues debido a las inundaciones provocadas por las lluvias de las dos últimas semanas.

Esas precipitaciones, las más fuertes registradas en México según el gobierno y que dejan un millón de afectados, podrían empeorar con la llegada de la tormenta tropical Karl que este viernes tocó la península de Yucatán (este) con vientos de 95 km por hora.

El jueves, Karl podría alcanzar las plataformas petroleras de la estatal Pemex en el golfo de México y provocar nuevas precipitaciones sobre los estados vecinos de Veracruz, Campeche y Tabasco, advirtió el Servicio Meteorológico Nacional.

La lluvia también podría afectar la ceremonia organizada en la capital mexicana a un costo de 40 millones de dólares, que incluye el despliegue de 45 pantallas gigantes, la detonadación de ocho toneladas de fuegos artificiales y un espectáculo de luz y sonido creado por una empresa que participó de las inauguraciones de los Juegos Olímpicos de Barcelona-92 y Sydney-2000.

Algunos mexicanos consideran a esa ceremonia como un derroche. Los festejos habrían sido mejores si el gobierno hubiera invertido en obras públicas, pero "un desfile con muchos trajes pasará al olvido", dijo a la AFP Rebeca López, historiadora del centro de investigaciones de la Unam.

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