Polémica entre Lula y la prensa a una semana de las elecciones

El mandatario criticó el rol de los medios de comunicación, que condenaron sus palabras.

Los principales diarios y revistas de Brasil condenaron este domingo las críticas que el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha hecho sobre el trabajo de la prensa en el marco de las elecciones presidenciales del próximo domingo.

"Lula y la candidata oficialista (Dilma Rousseff) se han limitado a vituperar a la prensa, ejerciendo su propio derecho a la libertad de expresión, aunque en términos incompatibles con la serenidad que requiere el cargo que pretenden intercambiar", dijo el diario Folha de São Paulo en un editorial titulado "El poder tiene límites".

El editorial remite a una declaración de Lula, quien en un mitin de Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), afirmó que algunos medios de comunicación "son una vergüenza", pues "se comportan como un partido político" pero "no se animan a decirlo".
 
El mandatario protestaba por informaciones que, en las últimas semanas, revelaron escándalos de corrupción en el Ministerio de la Presidencia, que hasta marzo pasado ocupaba Rousseff, dichas informaciones le costaron el cargo a la sucesora de la candidata, Erenice Guerra, que dimitió presionada por las denuncias.

El editorial de Folha reconoce que la altísima popularidad del presidente, en torno del 80%, "no es fortuita", así como las encuestas que muestran a Rousseff como clara favorita para ganar las elecciones del 3 de octubre, gracias al carisma y la gestión de Lula.

El diario admite que eso responde a la obra del actual Gobierno, que mantuvo " una política económica sensata" y " trajo un crecimiento económico que comenzó a reducir la desigualdad social". Sin embargo, sostiene que "ni siquiera por eso, un Gobierno puede sentirse por encima de las críticas".
 
En la misma línea se manifestó la revista Veja, uno de los medios más críticos con Lula, a través de una "Carta al Lector" publicada en su edición de este domingo. Veja condena la "deformación" de la óptica del Gobierno, que atribuye a "las convicciones de quienes continúan rumiando la idea totalitaria del leninismo, según la cual gobierno y pueblo se confunden y, por tanto, la prensa no tiene derecho a criticar".
 
El semanario afirma que, por denunciar asuntos de corrupción en el Ministerio de la Presidencia. "Veja y algunos grandes diarios fueron tildados de 'golpistas', porque la noticia podía restar votos a Rousseff". La misma opinión manifestó el periodista Merval Pereira, uno de los columnistas más importantes del diario O Globo, quien la semana pasada presentó el libro "El Lulismo en el Poder", en el que analiza lo que define como "tintes autoritarios" del Gobierno del PT.

En su columna de este domingo, Pereira sostiene que las últimas denuncias de corrupción "llevan a creer que el presidente no sabe escoger a sus asesores, lo cual siembra dudas sobre su elección de Rousseff como candidata, o no consigue controlar a su equipo".
 
Pereira agrega que "Lula es el sujeto más engañado del mundo. O el que más engaña. O se cree capaz de engañar a todo el mundo". El diario Estado de Sao Paulo también dedicó un titular al mismo asunto y dijo que Lula "tiene el mal hábito de perder la compostura" y "también todo el derecho de discrepar de la cobertura" que "casi todos los medios de prensa han considerado este tema " como un deterioro moral del Gobierno que preside".

El periódico paulista dio un paso más allá y declaró abiertamente su apoyo a la candidatura del opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). " Con todo el peso de la responsabilidad" de " sus 135 años de luchas, O Estado apoya la candidatura de Serra", por sus " méritos", " su currículum ejemplar" y " por la convicción de que es quien tiene la mejor posibilidad de evitar un gran mal para el país", indicó.

En la gran prensa brasileña, el único medio que presentó este domingo una posición diferente fue la revista Istoé, también en un editorial. En aparente alusión a la prensa, el semanario dice que "diversos agentes implicados en el proceso electoral no dieron oído ni espacio a la voz de la calle y atacaron de forma visceral y virulenta la opción seguida, como si se estuviese errando por la simple razón de escoger".