Huelga general en España cierra la industria y paraliza el transporte

La manifestación contra la reforma laboral deja cerca de 38 detenidos.

La huelga general de este miércoles en España contra la reforma laboral ha paralizado buena parte de la industria y causado dificultades en el transporte, pero su éxito ha sido más modesto en el sector servicios y entre los funcionarios públicos.

Los sindicatos convocantes del paro, la Unión General de los Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), subrayaron el "éxito" de participación al conocer su alcance en la industria, con más del 70 por ciento, o en el sector automovilístico, en el que las principales plantas de manufacturación cerraron sus puertas.

En el transporte, clave para el éxito de un paro general, la participación fue desigual y los bloqueos en cocheras y estaciones de autobuses, así como los atascos de primera hora de la mañana en las calles de las grandes ciudades, se fueron normalizando según avanzó la jornada.

En el sector del transporte aéreo se cumplieron los servicios mínimos pactados por el Ministerio de Fomento y los doce aeropuertos afectados recobraron pasada la mañana su normalidad, al igual que el transporte por carretera y los puertos, y, con mayor dificultad, los trenes.

Donde no pareció calar hondo la convocatoria fue entre el funcionariado público, con una notable disparidad entre los datos de los sindicatos y el Gobierno.

Así, según indicó en rueda de prensa el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, sólo el 7,48 por ciento de los funcionarios estatales secundó la huelga en el turno de mañana, mientras que en las Administraciones locales el seguimiento medio fue del 12 por ciento.

Ese dato contrastó con el ofrecido por la UGT, que cifró en un 44 por ciento el seguimiento de la huelga entre los funcionarios.

Aunque los secretarios generales de CCOO y de UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, calificaron como un éxito la huelga y de que el propio ministro Corbacho dijera que no hubo incidentes significativos, ya en la primera mitad del día se sucedieron los enfrentamientos entre huelguistas y policías.

Estos incidentes se saldaron con la detención de al menos 74 personas.

Además, nueve personas resultaron heridas a las puertas de una empresa en la localidad madrileña de Getafe, donde, según los sindicatos, la policía cargó contra un piquete de huelguistas y un agente efectuó varios disparos al aire.

En Huelva (sur del país), tres sindicalistas resultaron heridos al ser atropellados por un vehículo, y otras tres personas sufrieron heridas también en Valladolid (centro) en otra carga policial.

El seguimiento de la huelga en el sector de la sanidad fue escaso, menos de un 5 por ciento, según datos facilitados por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) que, en un comunicado, precisó que la incidencia del paro entre los médicos está siendo prácticamente nula o testimonial.

Tampoco entre los comerciantes caló hondo la convocatoria y, según la patronal Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), el 95 por ciento de los comercios abrió sus puertas.

A pesar de la disparidad de datos sobre el seguimiento de la huelga, los líderes de los sindicatos convocantes insistieron en que con este paro los trabajadores españoles han dicho "alto y claro" que no asumen la reforma laboral del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ni su intención de ampliar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años.

Según los sindicatos, la reforma laboral aprobada en junio pasado por el Gobierno español y refrendada este mes por el Parlamento abarata el despido y no facilita la creación de nuevos puestos de trabajo, a pesar del compromiso en ese sentido del Ejecutivo.

Según Méndez, los sindicatos y los trabajadores están dispuestos a seguir luchando para salir cuanto antes de la crisis que ha causado casi cuatro millones de desempleados en España, pero para eso, añadió, es "fundamental" un cambio de rumbo de la política del Gobierno.

Toxo fue más allá y señaló que, aunque la huelga general "no se convocó con el objetivo de hacer caer al Gobierno" socialista, ahora depende del Ejecutivo "mantenerse o no" en el poder.

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