EE.UU. le pide a Francia y Gran Bretaña coordinar incursión en Libia

El presidente Barack Obama llamó a Nicolás Sarkozy y David Cameron para organizar la estrategia.

El presidente Barack Obama llamó a los líderes de Francia y Gran Bretaña para coordinar la estrategia en Libia, tras la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó el uso de la fuerza contra las tropas de Muamar Gadafi.

Obama habló con el presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico, David Cameron, después de que el Consejo de Seguridad aprobara el establecimiento de una zona de exclusión aérea en Libia y autorizara "todas las medidas necesarias" para proteger áreas civiles. "Los líderes acordaron que Libia debe cumplir de inmediato todos los términos de la resolución y que la violencia contra la población debe cesar", expresó la Casa Blanca mediante un comunicado.

Asimismo, resolvieron "coordinar estrechamente los próximos pasos y seguir trabajando con los socios internacionales árabes y otros para asegurar la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Libia".

Y es que Estados Unidos está preparado para hacer efectiva la zona de exclusión aérea en Libia que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU, para proteger a la población civil en el país magrebí.

Una vez aprobada la resolución de la ONU, con diez votos a favor, cinco abstenciones y ninguno en contra, Estados Unidos ha desplegado la maquinaria diplomática para lograr la alianza de algunos países Árabes para ayudar a los rebeldes entre los que podrían estar Jordania, Catar y Emiratos Árabes Unidos.

La resolución establece que los Estados miembros de la ONU y a organizaciones regionales como la OTAN pueden adoptar “todas las medidas necesarias” -lo que incluiría ataques aéreos- para “proteger a los civiles y las áreas de pobladas por civiles bajo ataque en Libia, incluida Bengasi”.

Tras semanas de debates internos, EE.UU. se mostró partidario este jueves de una zona de exclusión aérea en Libia, mientras las tropas de Muamar el Gadafi se acercaban a las puertas de Bengasi, el bastión de los rebeldes. Después de una semana repitiendo que “todas las opciones están sobre la mesa” , la secretaria de Estado, Hillary Clinton, fue clara al afirmar que su país intentaba “convencer” al Consejo de Seguridad de la ONU para que autorizara nuevas acciones contra el régimen de Gadafi, incluida “la imposición de una zona de exclusión aérea”.

Luego de frenéticos contactos diplomáticos con los países árabes, la secretaria estadounidense recordó que la Liga Árabe “dio luz verde” a la organización internacional para adoptar una decisión sobre Libia. La ONU negoció a marchas forzadas la resolución que al mismo tiempo, excluye la presencia de “cualquier fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo, en cualquier parte del territorio libio”.

Estados Unidos no había manifestado abiertamente su opinión sobre la zona de exclusión, un tramo del espacio aéreo en el que las operaciones aéreas sólo están permitidas a las fuerzas de la ONU. Las violaciones del espacio aéreo serán detenidas por medidas de defensa aérea o mediante el uso de cazas.

En las ultimas semanas, el presidente Barack Obama y la Casa Blanca se habían limitado a indicar que la zona de exclusión aérea era una de las opciones que se estudiaban. El secretario de Defensa, Robert Gates, pareció mostrarse reacio en un momento dado al indicar, en una comparecencia en el Congreso, que poner en marcha una iniciativa así conllevaría bombardear las defensas antiaéreas libias y equivaldría a un acto hostil.

En los últimos días, sin embargo, ante la gravedad cada vez mayor de la situación el gobierno estadounidense ha ido apuntando a un cambio de posición, que se confirmó hoy con las declaraciones de la secretaria de Estado y su “número tres”.

En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., el subsecretario para asuntos políticos del Departamento de Estado, William Burns, indicó que Washington apoyaba cualquier medida internacional para solucionar la crisis libia excepto la presencia militar.

Burns daba así una señal de que su país había cambiado de posición y apoyaba la imposición de una zona de exclusión aérea para proteger a los rebeldes. El subsecretario indicó que su país quería lograr “rápidamente” una “resolución de peso” del Consejo de Seguridad de la ONU, para poder actuar rápidamente ante el desarrollo de los hechos sobre el terreno.

Una de las preocupaciones del gobierno estadounidense es la posibilidad de que Gadafi retome el “terrorismo y el extremismo violento” al que renunció en 2006, junto a su programa de armas de destrucción masiva, en una iniciativa que valió entonces el restablecimiento de relaciones diplomáticas con EE.UU

“Es un peligro muy real, si Gadafi se impone, el que retome el terrorismo y el extremismo violento”, dijo Burns, algo que podría “contribuir a la desestabilización en la región”

En Libia, dos batallones de fuerzas leales al líder libio, con apoyo de mercenarios, lanzaron este jueves un ataque contra el enclave petrolero de Briqa, a unos 70 kilómetros al oeste de Bengasi, y han tomado parte de la ciudad y el aeropuerto, según informó Al Yazira.

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2011-03-17T21:09:26-05:00

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2013-11-05T16:22:34-05:00

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Con información de EFE

El Mundo

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