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hace 6 horas

Miles de egipcios se forman para supervisar las elecciones

Los ciudadanos ejercerán como observadores de las próximas elecciones parlamentarias para garantizar su legitimidad.

El espíritu de participación y solidaridad que imperó en la Revolución del 25 de Enero ha calado hondo en Egipto, donde miles de ciudadanos ejercerán como observadores de las próximas elecciones parlamentarias para garantizar su legitimidad.

"Esta es la primera vez que vamos a votar (libremente) y tenemos que garantizar que los diputados entren de manera limpia a un Parlamento respetable. Ahora sentimos que debemos hacer algo nuevo en nuestro país", aseguró una de las asistentes a un curso de formación de observadores, Sana Mustafa.

Esta joven estudiante, escondida tras un niqab, el tipo de velo negro que solo deja al descubierto los ojos, se mostraba convencida de que su participación como observadora servirá para contar la verdad sobre lo que ocurrirá a partir del próximo día 28 en las urnas.

La Organización Egipcia para los Derechos Humanos, que agrupa a las principales ONG del país, es uno de los organismos que ha emprendido la tarea de formar a miles de voluntarios, que tienen muchas ganas pero muy poco tiempo para aprender los intrincados mecanismos de la ley electoral de Egipto.

"¿Quién de aquí sabe cómo se observan unas elecciones?", preguntó la conferenciante y miembro de la Organización Egipcia para los Derechos Humanos, Ghada Shahbender, ante un centenar de personas que acudió a la Universidad Americana de El Cairo.

Ante el silencio del público, Shahbender sonrió y preguntó: "¿Quién de aquí tiene un móvil con cámara?", ante lo cual decenas de manos se levantaron al unísono mientras resonaban las carcajadas en la sala.

"Nuestra mayor esperanza es contar con la participación de los ciudadanos para que quienes voten nos informen de las irregularidades", explicó Shahbender tras una sesión a la que asistieron desde hombres en traje hasta islamistas de barba larga y "galabeya", la tradicional túnica egipcia.

A pesar del optimismo de los futuros observadores, el temor a que la violencia que se ha vivido en los últimos días en el centro de El Cairo se repita ante las urnas empaña el ánimo de los egipcios, que observan con miedo la jornada electoral.

"Por supuesto que tenemos miedo, tememos que sucedan cosas el día de los comicios porque Egipto atraviesa una situación grave de falta de seguridad", aseguró la estudiante Sana Mustafa.

Después de que la Junta Militar que gobierna el país limitara la presencia de observadores internacionales a diecisiete miembros de la Fundación Jimmy Carter, las organizaciones egipcias han asumido la responsabilidad de supervisar los comicios.

Desde la Organización Egipcia para los Derechos Humanos, su portavoz, Sherif Etman, calificó la presencia internacional en los comicios de "anecdótica" y "lamentable", y argumentó que "si el Gobierno no tiene nada que esconder, no debería ser un problema que venga quien quiera mirar".

Etman aseguró que la ausencia de observadores internacionales "restará credibilidad al proceso porque los observadores locales no son suficientes".

Y puso de ejemplo a Eslovaquia, que con cinco millones de habitantes suele tener 5.000 observadores, el mismo número que habrá en las elecciones de Egipto, donde viven más de 80 millones de personas.

Además, existe incertidumbre sobre algunos puntos del complicado sistema electoral egipcio, que divide el país en tres zonas y establece tres fases distintas, una para cada zona.

Por ejemplo, los comicios a la Asamblea del Pueblo (cámara baja) comenzarán el 28 de noviembre y terminarán el 10 de enero, mientras los de la Shura (cámara alta) finalizarán el 11 de marzo.

El director del Norte de África del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral, Ayman Ayoub, lamentó que la falta de concreción en la Ley Electoral haga el proceso "más vulnerable a los fallos técnicos, que luego pueden presentarse como fallos intencionados para emborronar el resultado de las elecciones".

Aunque Egipto afronta sus primeros comicios tras la era de Hosni Mubarak en una situación de inestabilidad, Ayoub destacó que "la nota positiva es que estas elecciones tendrán muchos más observadores y por lo tanto habrá mucha más presión".

"La sociedad egipcia es ahora más consciente del papel que las organizaciones pueden jugar en estas elecciones y su presencia sobre el terreno va a ser mucho más importante, positiva y efectiva", manifestó Ayoub.