Agricultores de países emergentes rechazan acuerdo de Doha

Agricultores y sindicatos de países en desarrollo se unieron para denunciar que prefieren que no haya ningún acuerdo de la Ronda de Doha antes de obtener un trato que no tome en cuenta los intereses de los países pobres.

“Ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo”, sentenció en rueda de prensa Nathan Irumba, secretario ejecutivo del Instituto sobre Información y Comercio del Sur y el Este de África (SEATIN).

Esa frase resumió el parecer de una decena de instituciones que quisieron denunciar que las actuales negociaciones de la Ronda de Doha no tienen en cuenta los intereses de los países en desarrollo.

Una treintena de países clave de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reúnen en Ginebra para tratar de destrabar las negociaciones de la Ronda de Doha que comenzaron en el 2001.

“Tenemos que parar esta ronda porque no es una ronda del desarrollo, tal y como debería ser”, afirmó Felipe Saboya, representante de la Confederación Única de Trabajadores (CUT) de Brasil.

Saboya agregó que tras siete años de negociaciones no se ha constatado que nadie haya respondido a las demandas de los trabajadores, y en cambio, sus estudios indican que en caso de firmarse un acuerdo, en Brasil se perderían 1,2 millones de empleos.

Eka Kumiawan, representante de la asociación Vía Campesina, que agrupa campesinos de todo el mundo, dijo que su asociación rechaza directamente que la agricultora forme parte de las negociaciones en el seno de la OMC.

A su vez, el director ejecutivo de Oxfam, Jeremy Hobbs, aseguró que no es que estén “en abstracto” contra un acuerdo, sino que se oponen porque lo que quieren es “un acuerdo decente”.
 
“Queremos el final de una ronda que sea justa y que tenga en cuenta los intereses en países en desarrollo”.
 
Hobbs se lamentó que a pesar de estar atravesando una crisis alimentaria sin precedentes, los líderes no hayan tomado las riendas para “tomar decisiones políticas que resuelvan el problema y eviten el colapso de muchos países pobres”.
 
Y acusó directamente a Estados Unidos y a Europa por prometer unos recortes de subsidios que a la práctica no van a implicar ningún cambio

“Estados Unidos y Europa son de una hipocresía que quita el aliento”.

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