Berlusconi desea que católicos divorciados puedan comulgar

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, desea que los católicos divorciados y vueltos a casar, como él, puedan comulgar en misa.


“Comunión también para los divorciados”, leía el domingo el encabezado del matutino Il Giornale de Milán, propiedad de la familia de Berlusconi. El diario fue uno de varios medios de comunicación italianos que dieron amplia difusión el domingo a la iniciativa del premier.
 
Después de escuchar misa en una iglesia cercana a su villa en la isla de Cerdeña, Berlusconi habló con un obispo el sábado en torno a la posibilidad de que el Vaticano suspenda su norma que impide comulgar a los católicos que se divorcian y se vuelven a casar, indicaron reportes noticiosos locales.
 
“Vaya y dígaselo a alguien que está más arriba que yo”, le respondió el obispo Sebastiano Sanguinetti, de acuerdo con Il Giornale.
 
Ese alguien “más arriba”, el papa Benedicto XVI, especificó claramente al iniciar su papado que la prohibición continuará.
 
La iglesia católica no permite el divorcio. Para que los católicos divorciados que se vuelven a casar puedan recibir la comunión, la nueva pareja debe vivir junta como “hermano y hermana”, sin relaciones sexuales, indicó el pontífice en un texto del Vaticano difundido en 2007.
 
El diario de la familia de Berlusconi, aunque le dedicó dos páginas a la iniciativa del mandatario, también incluyó comentarios del arzobispo Rino Fisichella —un prelado influyente con vínculos cercanos con el Vaticano— el cual dijo que la norma permanecerá.
 
“No habrá ningún cambio”, declaró Fisichella a Il Giornale. Aún así, Berlusconi “está haciendo una pregunta que hacen muchos que se encuentran en la misma situación. Mucha gente se nos acerca para preguntarnos el por qué”, señaló el teólogo.
 
En un país donde el Vaticano ejerce influencia política considerable, pero donde muchos de los bautizados —la mayoría de la población— con frecuencia ignoran normas de la Iglesia como la asistencia obligatoria a misa los domingos, no es raro que entre los políticos italianos que acuden a las ceremonias papales haya católicos divorciados y vueltos a casar.
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