China defiende la legalidad de sus compras de marfil

China, mayor importador de marfil africano, negó que sus compras tuvieran carácter ilegal, después de que defensores de los animales en extinción arremetieran contra la ONU por permitir al país asiático importar este producto.

Según el portavoz de turno de la cancillería china, Liu Jianchao, las compras de China de marfil africano son totalmente legales y "el contrabando y la venta ilegal de marfil ha caído en picado de forma destacada" en su país, señaló en rueda de prensa.

Liu recordó que su gobierno presta una gran atención a "la protección de la vida salvaje, incluidos los elefantes" y que ha emitido numerosas normativas en ese sentido.

Esta semana la Convención de la ONU sobre Comercio Internacional de Especies Protegidas (CITES, en inglés) votó por primera vez a favor de que China accediera a una única subasta para importar marfil africano como compensación por su lucha contra el contrabando de colmillos de elefantes.

Sólo Japón consiguió antes, en 1999, adquirir un lote similar con el consentimiento de la CITES, que tiene previsto liberar este comercio en el 2016.

El lote aprobado para esta venta consta de 108 toneladas de marfil de Sudáfrica, Botsuana, Namibia y Zimbabue, y a su adquisición se presentan China y Japón.

La recaudación se usará para proteger la supervivencia de los elefantes
Sin embargo, activistas protectores de los derechos de los animales en Sudáfrica señalaron, en respuesta a la decisión de CITES, que China compró en los últimos años hasta 121 toneladas de marfil que fueron vendidas en mercados ilegales.

Ese informe, en opinión del portavoz Liu, "es incorrecto y no está en línea con los hechos".

Sin embargo, Liu dijo no tener detalles de la detención de un hombre y dos mujeres chinas en Nairobi ayer tras ser interceptados con brazaletes, figuritas y palillos de marfil.
En 1989 fue prohibido el comercio de marfil en todo el mundo, y en 2004 China se adscribió a esta prohibición y creó un registro de sus compras de marfil.

Sin embargo, según datos de activistas medioambientales, los traficantes ilegales de marfil matan cada año a 20.000 elefantes en África y Asia.

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