Colombia podría perder territorio, a pesar del fallo de la Haya

Si bien la Corte dijo que San Andrés es de Colombia, también instó a
las partes a delimitar las fronteras marítimas, donde Nicaragua podría
ganar territorio que hoy no figura como suyo.

Colombia podría perder territorio cuando se delimiten fronteras. Tal vez por esa razón, el gobierno de Nicaragua manifestó su beneplácito con la decisión de La Haya, que dejó sin efecto las pretensiones que ellos tenían sobre San Andrés, pero abrió la puerta de que ganen territorio una vez se establezcan las fronteras marítimas.

De acuerdo con la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), ese tribunal no tiene competencia sobre el litigio por la soberanía de las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina que, según el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928-30, son de Colombia, tratado que el alto tribunal recordó, sigue vigente.

Sin embargo, la Corte se declaró con jurisdicción para dirimir sobre la frontera marítima entre Colombia y Nicaragua en el mar Caribe e instó a las partes a ponerse de acuerdo al respecto o de lo contrario ellos abrirán un juicio para resolver el conflicto.

Y es precisamente en ese juicio, sin plazo fijado y que se ve venir porque Colombia no quiere ceder territorio, que Nicaragua podría sacar ventaja. El fallo leído por la presidenta de la Corte, Rosalyn Higgins, tiene como consecuencia que la CIJ seguirá tramitando la denuncia de Nicaragua contra Colombia, si bien todavía no se han fijado fechas para el inicio de estas audiencias.

Por lo tanto ahora queda abierto establecer la extensión concreta del archipiélago de San Andrés y delimitar la frontera marítima y continental entre Nicaragua y Colombia, que Colombia sostenía que pasaba por el meridiano 82. Sin embargo, los jueces establecieron que ese meridiano fijó solamente en 1930 “el límite oeste del archipiélago de San Andrés”.
 
El ministro de Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos López, dijo en los pasillos de la Corte que con este fallo “el meridiano 82 desapareció totalmente (...) a partir de ahora Nicaragua puede expandir sus fronteras”. De igual forma, el profesor de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid Antonio Remiro Brotón, que es miembro de la delegación nicaragüense, se refirió además al fallo del pasado octubre en el que la CIJ rechazó la frontera de Nicaragua y Honduras en el paralelo 15.

En esa sentencia, dijo, la CIJ “rechazó que el paralelo 15 fuera una división territorial tradicional entre Honduras y Nicaragua (...)” y desde entonces Managua “puede ir al norte de ese paralelo”. Y agregó: “el gran significado de esta sentencia es que el meridiano 82 también ha desaparecido como línea divisoria marítima con Colombia".

Respecto a las islas, cuyo litigio se esperaba la principal decisión, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya reconoció que el Tratado Esguerra Bárcenas de 1928-30 estableció la soberanía de Colombia sobre las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina, por lo que se declaró sin jurisdicción para resolver esta cuestión.

El contencioso no incluye por tanto la soberanía de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero sí otras cuestiones territoriales como la soberanía de los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana, regentada ahora por Colombia.

En la sentencia se lee que el Tratado de 1928 “no provee la respuesta a las cuestiones referidas a qué elementos además de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina forman parte del archipiélago de San Andrés, sobre el que Colombia tiene soberanía”. El fallo de este jueves se ha centrado específicamente en las cuestiones de jurisdicción de la Corte, pero no trató temas de fondo del contencioso, cuya fecha de inicio de las audiencias orales todavía tiene que ser fijada.

Nicaragua elevó en 2001 este contencioso contra Colombia ante la Corte, basando su denuncia en el artículo 31 del “Pacto de Bogotá” de 1948, en el que Colombia y Nicaragua se comprometieron a reconocer la competencia de la CIJ en la resolución de conflictos relacionados con el Derecho Internacional o la interpretación del Tratado.

Colombia negó la existencia del problema, pues considera que la frontera entre los dos países quedó fijada en el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928-30. Nicaragua, en cambio, incide en la existencia del litigio, como lo demuestra, a su juicio, que después de 1930 han tenido lugar negociaciones bilaterales entre los dos países para intentar resolverlo.

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