A la crisis de gobierno de Cristina Fernández, se sumó nuevo revés

La presidenta argentina vio como su vicepresidente, Julio Cobos, votó en contra del proyecto de ley con el cual ella pretendía solucionar, en parte, el conflicto con los agricultores.

Tras solo siete meses de gobierno, la mandataria se quedó sin mayorías en el Congreso --las posee en número, pero no cuenta con su apoyo -- y enfrenta el desafío de reconstituir su poder político minado por el conflicto con el campo. Pero el revés también podría marcar un cambio positivo en el gobierno, si la mandataria reabre el diálogo con los distintos sectores políticos y sociales y adopta una gestión basada en la búsqueda de consenso que deje de lado el estilo de confrontación e imposición que hasta ahora tuvo.

Fue la propia presidenta quien sometió en junio al juego democrático el proyecto de gravámenes para dotarlo de mayor "institucionalidad", pero confiaba en que la mayoría propia en ambas cámaras haría de la sanción de la ley un simple trámite burocrático.

El conflicto golpeó fuertemente la economía argentina por la suspensión temporal de las exportaciones, la caída en el comercio interno y una inflación que se aceleraba desde antes de marzo. Las continuas protestas rurales y los bloqueos de rutas en todo el país ahuyentaron inversionistas, lo cual arrastró a la baja el precio de los bonos soberanos, explicó a AP Martín Krause, analista económico del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (CIIMA).

De acuerdo con Krause, el efecto económico de la decisión del Senado dependerá de cómo la presidenta reaccione. "La economía argentina siempre está muy condicionada por las expectativas... Si la reacción del gobierno es tomar esto como una oportunidad de cambio, entonces esas expectativas mejorarán", dijo.

"Según algunas estimaciones, la eliminación total de la resolución 125 (que dispuso las nuevas retenciones) podría llevar a una pérdida de cerca del 1% del Producto Bruto Interno, por lo que el gobierno seguramente tratará de buscar una solución intermedia", escribió Daniel Kerner, analista para Latinoamérica del Eurasia Group.

La soja cotizaba en baja en la plaza de Chicago debido en parte al rechazo del Senado a las nuevas retenciones. Pero el argentino Martín Uribe, profesor de la Universidad de Duke especializado en mercados emergentes, opinó que un aumento en la producción y exportación de granos de Argentina "no creo que vaya a tener un impacto significativo en los precios internacionales de las materias primas porque Argentina no es un formador de precios, sino un tomador de precios".

Varias horas después de que el vicepresidente Julio Cobos definió la suerte del proyecto oficial votando en su contra tras un empate en el Senado, ningún integrante del gobierno se había manifestado públicamente. Quienes sí se expresaron con fuerza fueron los líderes de una oposición.

"Hay que dar una gran oportunidad a Cristina (Fernández) para que empiece una presidencia republicana, porque el cambio fue en el marco de las instituciones, con el poder simbólico enorme de una revolución en paz", dijo a periodistas la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien compitió con la mandataria en las elecciones presidenciales de octubre.

Cobos ya había expresado sus discrepancias con el esquema móvil de retenciones, que sujetaba la tasa del impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional, pero nadie había previsto que sería él quien tendría la última palabra.

Aunque un día antes del debate en el Senado Néstor Kirchner --esposo de Fernández y cuya figura tiene decisiva gravitación en su gestión -- había asegurado que el gobierno acataría la decisión del Congreso "sea cual fuere", las polémicas retenciones seguirán vigentes hasta que la presidenta no derogue la resolución que las dispuso en marzo.

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