La crueldad de los secuestros en Bulgaria conmociona al país

Tratan a sus rehenes de forma brutal, les torturan y han adquirido la costumbre de cortar dedos para forzar el pago de rescates: esta cruel forma de actuar de las organizaciones criminales búlgaras dedicadas al secuestro tiene conmocionada a la sociedad búlgara.

El último caso que ha estremecido al país ha sido la dramática liberación del ejecutivo Angel Bonchev, presidente del club de fútbol Litex, ganador de la Copa búlgara, tras 52 días de cautiverio, y el posterior secuestro de su esposa.

Bonchev fue encontrado el pasado viernes en un suburbio de Sofía en estado crítico, desnudo, con señales de haber sido torturado, con dos dedos de la mano izquierda cercenados y narcotizado con un potente cóctel de drogas formado por heroína, cocaína y otras sustancias sintéticas.

“El estado de Bonchev comprueba que ha sido víctima de un tratamiento inhumano”, comentó el fiscal de Sofía, Nikolay Kokinov, añadiendo que este tipo de crímenes mancha la imagen del país, que accedió a la Unión Europea en 2007.

Según revelaron fuentes de la investigación, Bonchev fue arrojado de un coche después de que su esposa, Kamelia, hubiera pagado un rescate de entre 200 mil y 390 mil euros (de 318 mil a 620 mil dólares).
 
Pese a ello, la mujer fue secuestrada en el momento de la entrega del dinero porque uno de los policías que la acompañaba fue identificado por los captores, según la prensa búlgara.

El hecho de que su secuestro se deba al fracaso de una operación policial, sobre la que el ministro del Interior, Mihail Mikov, no ha querido hacer comentarios, ha impulsado un gran operativo para tratar de localizarla.

También demuestra el grado de equipamiento del crimen organizado: en el momento de capturar a Kamelia Boncheva, los delincuentes con pasamontañas inhibieron la señal de los teléfonos móviles y la radio de la policía, lo que les permitió darse a la fuga.

“La práctica demuestra que en las bandas siempre hay policías”, dijo el alcalde de Sofía, Boyko Borisov, quién fue ex secretario de Estado del Ministerio Interior durante el anterior gobierno encabezado por Simeón de Sajonia y Coburgo.

La misma versión la confirmaron fuentes de los servicios de lucha contra la delincuencia organizada, que solicitaron permanecer en el anonimato.

Según estas fuentes, los secuestradores de Bonchev y de su esposa son ex policías especiales que habrían desarrollado parte de su entrenamiento en México, un país con una alta tasa de secuestros.

Cada acción de estas bandas especializadas en secuestro y altamente profesionales les reporta un beneficio de medio millón de euros (casi 800 mil dólares), según los expertos policiales.

En algunos de los casos los secuestrados vuelven a casa después de unos días tras el pago de ingentes cantidades de dinero, pero no son raros los casos en los que los familiares no reciben ninguna información a lo largo de meses o años.

En muchos de los casos los secuestrados son hijos de ejecutivos con un alto nivel de vida, que están dispuestos a pagar la suma exigida sin llamar a la policía.

Así fue el caso de un empresario que puso el dinero en una mochila y la arrojó de un tren en un lugar determinado por los secuestradores después de ver un vídeo en el que aparecía su hijo atado boca abajo mientras unos enmascarados lo golpeaban con unos palos.

Bulgaria, además, teme el informe de la Comisión Europea del día 23 de julio en el que se prevén duras críticas que afecten a los fondos europeos para el país debido a la incapacidad de las autoridades para acabar con los altos niveles de corrupción y crimen organizado que imperan.

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