EE.UU. registra en junio la inflación más alta en 26 años

Los elevados precios de la energía hicieron que el coste de vida en EE.UU. registrase en junio la mayor subida en 26 años, lo que supera las previsiones del mercado y aumenta la presión sobre la ya debilitada primera economía mundial.

Las cifras divulgadas hoy llegan sólo un día después de que el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, trazase un lúgubre retrato de la situación económica estadounidense y calificase de “inusualmente incierto” el panorama inflacionario.

Sus temores parecen confirmarse: la inflación fue del 1,1 por ciento en junio, por encima del 0,7 por ciento esperado por la mayoría de los economistas y el registro más alto desde junio de 1982.

El encarecimiento de un seis por ciento en los precios de la energía fue, según el Departamento de Trabajo, responsable de dos terceras partes del incremento inflacionario.

De ahí que la inflación subyacente, de la que se excluyen los precios más volátiles de la alimentación y la energía, fuese de sólo el 0,3 por ciento el mes pasado, ligeramente por encima del 0,2 por ciento previsto por los mercados.

Con las cifras de junio sobre la mesa, el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha aumentado un cinco por ciento en los últimos doce meses, el mayor incremento interanual desde 1991, informó el Gobierno.

El mercado esperaba que el incremento interanual fuese del 4,5 por ciento.

El calentamiento inflacionario añade presión sobre la primera economía mundial, que vive la peor crisis inmobiliaria en décadas y asiste a un debilitamiento sostenido de las grandes entidades financieras del país.

Y los problemas de Estados Unidos cruzan fronteras y atraviesan océanos, al afectar tanto a ahorradores californianos como a fondos de pensiones japoneses, debido tanto a la interconexión de los mercados globales como a la elevada exposición de los inversores extranjeros a activos estadounidenses.

Sirva como ejemplo el que ocho ciudades noruegas han registrado pérdidas de 125 millones de dólares por sus inversiones en activos hipotecarios estadounidenses.

Y más de un analista cree que lo peor aún está por llegar.

“Todavía no hemos tocado fondo y creo que no lo haremos hasta la próxima primavera”, dijo David Wyss, economista jefe de la firma de calificación de riesgo Standard & Poor's.

Wyss cree que Estados Unidos está inmerso en una recesión que será “larga y suave”.
 
El experto pronostica que los precios energéticos seguirán altos pero no continuarán avanzado al ritmo actual, lo que debería de hacer que la inflación estadounidense repuntase algo más pero sin desbocarse.

Ken Goldstein, economista del centro de análisis The Conference Board en Nueva York, señala que el actual repunte inflacionario es producto de la demanda global y no doméstica y que se refleja en los altos precios de la energía y los alimentos.

“Es algo que no habíamos visto nunca”, dijo Goldstein, quien cree que eso hará que la inflación siga alta a pesar de las menores tasas de crecimiento dentro de EE.UU..

Goldstein señala que además del fantasma inflacionario el otro gran peligro ahora mismo es el pánico que cunde en los mercados financieros.

Ese pánico, que forzó este martes a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) a restringir la venta al descubierto de las acciones de los gigantes hipotecarios semi-estatales Fannie Mae y Freddie Mac y otras firmas financieras, podría, según Goldstein, causar serios aprietos a los bancos del país.

En la lista de posibles víctimas aparecen nombres de instituciones de tanta solera en EE.UU. como Wachovia, que tiene problemas de reservas aunque asegura estar recaudando capital.

“No creo que Wachovia se vaya a pique, pero de hacerlo sería desastroso”, concluyó Goldstein.


 

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