El ex presidente Bush inaugura nueva embajada de EE.UU. en Berlín

El ex presidente de EE.UU. George Bush (padre) inauguró la nueva embajada de su país en Berlín, situada en la Pariser Platz, junto a la emblemática Puerta de Brandeburgo.

Bush y el embajador William Timken cortaron simbólicamente la banda roja dando así por inaugurada la nueva sede diplomática que supuso una inversión de cerca de 130 millones de dólares.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, recordaron, con motivo de la inauguración, la aportaciones que hizo EE.UU. a la reunificación de Alemania.

Merkel además recordó la importancia del Plan Marschall para la reconstrucción del país tras la II Guerra Mundial y el puente aéreo con que los estadounidenses rompieron el bloqueo a Berlín occidental que había querido imponer la antigua Unión Soviética.

“Si el apoyo de Estados Unidos con el Plan Marschall, sin el puente aéreo de los aliados occidentales y su decisión de defender la libertad de Berlín occidental, la historia alemana hubiera sido distinta”, dijo Merkel.

Steinmeier, por su parte, aprovechó la ubicación de la embajada para recordar que durante la guerra fría la Puerta de Brandeburgo estuvo bloqueada por el muro de Berlín y que sin el apoyo de Estados Unidos está no hubiera llegado a abrirse.

“El que la Puerta de Brandeburgo esté abierta y la cuestión alemana haya sido resuelta es algo a lo que Estados Unidos han hecho sin duda un gran aporte”, dijo Steinmeier.

La embajada fue construida en el mismo solar de la Legación estadounidense antes de la guerra, con lo que retorna a su lugar histórico.

Ya en 1992, Estados Unidos había manifestado su voluntad de construir la nueva embajada en ese solar pero el proyecto tuvo muchos contratiempos debido a las dificultades para compaginar las exigencias de seguridad con el respeto al marco urbanístico.

Se llegó incluso a discutir la posibilidad de desviar el curso de una calle y recortar parte del parque Tiergarten, lo que fue rechazado por las autoridades municipales berlinesas.

El conflicto entre la seguridad y las consideraciones urbanísticas se agravó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 pese a lo cual el proyecto logró llevarse a feliz término.

Las exigencias de seguridad hacen que el edificio tenga cierto aspecto de fortaleza, por lo que ha recibido algunas críticas.

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