Foro Económico Mundial de África concluye su XVIII edición en Ciudad del Cabo

La falta de liderazgo dificulta el despegue de África, afirmaron varios delegados en la sesión de clausura de la XVIII edición del Foro Económico Mundial de África en Ciudad del Cabo. Actualmente 950 millones de africanos viven en la pobreza extrema.

Alrededor de 800 asistentes procedentes de 50 países discutieron desde el pasado miércoles en la capital legislativa de Sudáfrica los desafíos que debe afrontar el “Continente negro” si quiere llegar a ser un agente competitivo en la economía global y poner fin a la pobreza de sus pueblos.

“Existe una conspiración del silencio acerca de los asuntos críticos y una falta de valentía (política) para declarar públicamente lo que hay que hacer”, afirmó la presidenta de la Corporación Sudafricana de Desarrollo Industrial, Wendy Luhabe.

Según Luhabe, la manera de afrontar el problema es que los países africanos inviertan “masivamente” en la educación ya que ésta es, afirmó, “la única herramienta para liberar a los pueblos y de que estos puedan tener acceso a las oportunidades para su autosuficiencia” económica
“No podemos permitirnos crear una 'cultura de la dependencia', la educación nos ayudará a impulsar el crecimiento de la clase media, la clave para la estabilidad de la democracia”, añadió la dirigente desarrollista.

El punto de vista de Luhabe sobre la “crisis del liderazgo africano” fue compartido por varios de los participantes del Foro, que debatieron, entre otros asuntos, el hambre y la inseguridad, la necesidad de asociaciones entre los países africanos y la habilidad de transformar situaciones adversas en ventajosas para el África.

El presidente Thabo Mbeki de Sudáfrica, la primera potencia económica del continente, rechazó, sin embargo, las críticas y dijo que “los líderes africanos han tomado medidas para mejorar la gobernanza política y económica”.
 
“Hay más y mejor entendimiento entre los líderes africanos acerca de lo que se necesita hacer para crear sistemas democráticos estables”, afirmó Mbeki, quien agregó que “también hay mayor claridad acerca de cómo responder a los desafíos económicos y mejorar la administración macroeconómica del continente”.
 
El presidente sudafricano aseveró que “si se habla de la gobernanza, uno puede ver un continente que está avanzando en la dirección correcta”.
 
Los críticos del actual liderazgo africano puntualizaron, no obstante, que cerca del 40 por ciento de los casi 950 millones de habitantes de África sigue viviendo en la pobreza, pese al rápido crecimiento económico que se registra en el continente, una media del 5 por ciento en los últimos cinco años.

Los que denunciaron el “vacío de liderazgo” utilizaron como ejemplo más notorio el de Zimbabue, inmerso desde principios de siglo en una crisis política y económica que ha creado un desempleo del 80 por ciento y forzado al exilio a más de tres millones de la población de 13 millones de habitantes del país.

Varios dirigentes políticos y empresariales zimbabuenses que intervinieron en la sesión de clausura del Foro Económico dijeron que su país tiene “recursos e infraestructuras para un futuro económico brillante”, aunque aclararon que ello se concretará sólo tras la salida del régimen del presidente Robert Mugabe.

“Nuestra economía podría ser más fuerte que la de Sudáfrica, tenemos el potencial, cuando obtengamos nuestra legitimidad (política), para convertirnos en una economía mundial”, aseveró Arthur Mutambara, líder de la facción minoritaria del partido principal de oposición zimbabuense, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC).

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