G-33 defiende su producción especial para exportación

Esta semana en Ginebra, los países pertenecientes al G-33 defienden la necesidad de proteger sus productos especiales para la exportación. La reducción en aranceles es una de las políticas que tratan de estipular en la Ronda de Doha y que se termine el subsidio agrícola que fijan los países ricos.

El G-33 es un grupo formado por 43 países en vía de desarrollo. Indonesia, a la cabeza del conjunto, intenta liberar los convenios de la Ronda de Doha estipulados desde hace siete años. Para esto los ministros de cada país, claves en la OMC, se reúnen esta semana en Ginebra para proteger sus productos a la hora de la exportación.

Esta protección se centra en la reducción de aranceles de los productos especiales. La ministra de Comercio de Indonesia, Mari Pangestu, que regula el G-33, dice que “Los mandatarios de los países desarrollados deben manifestar el liderazgo necesario para que se establezcan  negociaciones suficientes y flexibles que favorezcan a los países que estamos en evolución”.

Los productos especiales son artículos a los que se le pueden aplicar excepciones específicas, en cuanto a aranceles,  en relación con los demás productos que no hacen parte de esa especialidad.

Los países del G-33 son naciones que importan netamente productos agrícolas. Algunos de sus líderes son China, India e Indonesia. El temor de los 43 países es que si hay una entrada masiva de productos agrícolas o una baja radical en los precios externos se desestabilice la economía agrícola local, perjudicando así a los agricultores de cada territorio.

“Para la mayoría de nosotros la agricultura no es solamente un área vital en el comercio, sino que es el sustento básico para millones de familias, por lo cual tenemos que protegerla” señaló la coordinadora del G-33.

Pangestu agrega que aún no existe un equilibrio entre naciones ricas y pobres, esa flexibilidad que se pretende alcanzar en la protección de los productos especiales no es suficiente todavía.

El G-33 no pretende abrir su mercado indiscriminadamente porque no le conviene, en ningún sentido, que exista una desmesura en la entrada de productos que afecten directamente su  débil economía agrícola.

Por el contrario, estos países necesitan que se pacten políticas elásticas con las cuales no sólo se beneficien las naciones desarrolladas, sino que se fortalezcan las que se encuentran en una constante evolución.

De la misma forma, el G-33 pide que se terminen los subsidios agrícolas que otorgan los países ricos y así parecerse al G-10 que es el grupo de los países desarrollados, encabezados por Japón y Suiza, que también son importadores netos.

“Los subsidios agrícolas distorsionan el  mercado” concluyó la ministra de Comercio de Indonesia.

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