Israel y Jezbolá lograron un acuerdo humanitario

La milicia Jezbolá le entregó al gobierno israelí los cadáveres de dos de sus soldados, mientras que Israel dejó en libertad a cinco de sus milicianos, que fueron entregados en Líbano. El hecho es de alta trascendencia en Medio Oriente.

Israel entregó este miércoles al Líbano a cinco milicianos libaneses momentos después que la milicia Jezbolá entregó dos ataúdes negros con los cadáveres de dos soldados israelíes, en un intercambio que intenta cerrar un capítulo doloroso de la ofensiva israelí de 2006 en Líbano.

Entre los prisioneros libaneses liberados en una zona de transición entre el Líbano e Israel, las autoridades israelíes entregaron al miliciano Samir Kantar, autor de un ataque que los israelíes consideran "monstruoso". Los prisioneros libaneses fueron trasladados en vehículos hasta la zona de transición y tenían previsto cruzar hasta el Líbano en una camioneta de la Cruz Roja. Tropas del ejército quitaron las barricadas en la frontera para dejar pasar los automóviles.

Desde la población fronteriza de Naqoura, los cinco fueron transportados en helicópteros militares a Beirut, donde el presidente y su gabinete los recibieron en el aeropuerto. El presidente Michel Suleiman, el primer ministro Fuad Saniora y miembros de las grandes agrupaciones políticas, los recibieron en una muestra de unidad y oposición a Israel.

Suleiman se dirigió a los cinco, que ocupaban una tarima vestidos con uniformes de combate, como "los héroes liberados". Aparte de Kantar, fueron liberados Maher Kourani, de 27 años; Hussein Suleiman, de 23; Jader Zeidan, de 26; y Mohammed Surour, de 21. Todos son milicianos de Jezbolá capturados por Israel en 2006.

Kantar estuvo detenido en Israel durante 29 años. Se declaró culpable de uno de los ataques más espantosos en la historia israelí: el asesinato de un hombre frente a su hija de cuatro años y luego la muerte de esa menor, a la que le fue aplastado el cráneo.

Una hermana de dos años de la niña murió accidentalmente por mano su propia madre, que la ahogó al mantener una mano sobre su boca para evitar que se escucharan sus lamentos. Horas antes, milicianos de Jezbolá entregaron los féretros con los cuerpos de los soldados israelíes.

Aunque las autoridades israelíes sospechaban desde hace tiempo que Ehud Goldwasser y Eldad Reguev estaban muertos, las imágenes de los ataúdes transmitidas por la televisión fueron la primera señal concreta del destino de los soldados. Parientes y amigos congregados frente a las casas de dos soldados israelíes capturados hace dos años estallaron en llanto cuando vieron las imágenes.

Expertos forenses examinaron los restos de los soldados durante varias horas, verificando sus registros dentales entre otras cosas, antes de identificarlos positivamente, informaron fuentes de la defensa israelí. La identificación de los cuerpos allanó el camino para completar el canje. Israel liberó entonces a los cinco prisioneros libaneses. También entregó de los restos de 199 combatientes libaneses y palestinos, colocados dentro de camiones de la Cruz Roja.

Jezbolá capturó a los soldados durante una incursión sobre la frontera hace dos años, a la cual siguió una guerra que duró un mes. Según la televisora libanesa Al-Manar, el prominente dirigente de Jezbolá Wafik Safa dijo en la frontera que los cuerpos de los dos israelíes estaban de alguna manera "mutilados" por las lesiones que sufrieron durante la captura.

Los milicianos de Jezbolá que tenían a los soldados no dieron información sobre su estado desde que los capturaron. Se desconoce por ahora si Reguev y Goldwasser murieron en el ataque transfronterizo de Jezbolá o durante su cautiverio. Evidencias encontradas en el lugar de la captura indicaron que ambos sufrieron heridas graves.

Es posible que el intercambio — mediado por un funcionario alemán designado por la ONU que realizó gestiones entre las dos partes durante 18 meses — signifique un impulso sustancial para Jezbolá, que intenta mejorar su reputación manchada en mayo, cuando atacó a otros milicianos libaneses.

También representa un fin desgarrador de la guerra para Israel, que lanzó la ofensiva en respuesta por la captura de los soldados. La campaña para recuperar a los soldados terminó convirtiéndose en una cruzada nacional y los israelíes amanecieron pegados a sus televisores y radios para seguir los detalles del canje.

Aunque los sondeos muestran que los israelíes apoyan el intercambio, muchos ven a Kantar como la encarnación del mal. La noche del 22 de abril de 1979, Kantar y otros tres hombres armados ingresaron desde el Líbano a la comunidad costera israelí de Nahariya, ocho kilómetros (cinco millas) al sur de la frontera libanesa.

En medio de disparos y explosiones de granadas, los milicianos dieron muerte a un policía que los enfrentó y luego ingresaron al apartamento de Danny Haran, que junto con su hija de cuatro años fue llevado a punta de pistola hasta una playa donde los mataron a ambos.

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