Mayor asesino de Ucrania afirma que quiere matar a otras 250 personas

<p>El mayor asesino en serie de la historia de Ucrania, Anatoli Onoprienko, confesó a los guardias de la prisión en la que cumple cadena perpetua que una &quot;voz desde arriba&quot; le ha dicho que vuelva a las andadas y mate a 250 personas.</p>

Onoprienko, acusado de al menos 52 asesinatos y entre cuyas víctimas se encuentran diez niños, no renuncia a la idea de volver a recuperar la libertad y regresar a su terrible actividad, señaló Nikolái Iltiáy, vicepresidente primero del departamento penal estatal.

El asesino fue sentenciado a muerte en 1999 por el tribunal de la ciudad de Zhitómir, a 200 kilómetros al oeste de Kiev, pero la condena le fue conmutada por cadena perpetua.

El propio condenado declaró entonces en una entrevista: "Es mejor que me maten, porque cuando salga seguiré matando gente".

Los otros presos evitan coincidir con él por las impredecibles consecuencias.
Permanece recluido en una celda aislada, que abandona únicamente para su paseo diario de una hora bajo extremas medidas de seguridad.

Rechaza escribir sus memorias acerca de los siniestros crímenes cometidos, por las que en su momento había recibido suculentas ofertas, y contestar las cartas que le remiten.

Según Iltiáy, Onoprienko en ningún caso cuenta con ningún tipo de privilegio, como habían insinuado algunos rotativos, sino que vive en las condiciones propias de un centro penitenciario de esas características.

El funcionario no explicó las razones por las cuales Onoprienko espera recuperar la libertad en un futuro y sólo aseguró que la administración del centro penitenciario garantiza que es imposible escapar de la prisión
Durante la investigación, Onoprienko hizo referencia en más de una ocasión a "voces desde arriba" o "fuerzas intergalácticas".

A lo largo del proceso contra el "monstruo de Zhitómir" , que duró más de tres meses, comparecieron 150 personas que sobrevivieron a los asaltos que Onoprienko cometía contra hombres, mujeres y niños, de los que abusaba sexualmente y descuartizaba con saña después de muertos.

Además comparecieron más de 300 testigos y familiares de las víctimas, criminalistas y expertos en psiquiatría, quienes certificaron que el asesino no padece ninguna enfermedad mental.

Onoprienko fue detenido por la policía en 1996 y confesó que desde de 1989 cometió al menos 52 homicidios, por separado o múltiples.

La policía calificó a Onoprineko de delincuente muy peligroso, con antecedentes penales en Ucrania, Alemania, Austria, Suecia y Dinamarca, donde cometió varios robos y atracos

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