Morales denuncia la marginación de los países en desarrollo en Ronda de Doha

El presidente boliviano, Evo Morales, denuncia la marginación de los países en desarrollo en la Ronda de Doha de la OMC, que en lugar de la liberalización a su juicio debería promover “un comercio que contribuya al equilibrio entre los países, las regiones y la Madre Naturaleza”.

“Las negociaciones de la OMC (Organización Mundial del Comercio) se han convertido en una lucha de los países desarrollados para abrir los mercados de los países en desarrollo en favor de sus grandes empresas”, denuncia Morales en un artículo publicado por el diario comunista francés “L'Humanité”.
 
Explica que para que la Ronda de Doha fuera la del desarrollo como se pretende desde su lanzamiento en noviembre de 2001, debería en primer lugar “garantizar la participación de los países en desarrollo en todas las reuniones”, y terminar con los encuentros “exclusivos”.
 
A ese respecto, recuerda que sólo “un puñado de 35 países” han sido invitados por el director general de la OMC, Pascal Lamy, a las reuniones informales en Ginebra para tratar de cerrar este ciclo negociador.

El presidente de Bolivia alerta de que para países como el suyo, “la erosión de las preferencias aduaneras (...) tendrá efectos negativos sobre la competitividad de nuestras exportaciones”.
 
“En las negociaciones se incita a la liberalización de nuevos servicios cuando lo que haría falta sería excluir definitivamente (...) la educación, la sanidad, el agua, la energía y las telecomunicaciones” , argumenta.

Morales va más lejos al afirmar que “la desregulación y la privatización de los servicios financieros, entre otros, son la causa de la actual crisis financiera mundial”.
 
Para él, la Ronda de Doha “está anclada en el pasado y superada por fenómenos más importantes que vivimos ahora: la crisis alimentaria, la crisis energética, el cambio climático y la eliminación de la diversidad cultural”.
 
Sobre la crisis alimentaria, defiende que “es necesario reforzar la agricultura familiar, campesina y comunitaria” y los países en desarrollo tienen que poder “recuperar el derecho a regular sus exportaciones e importaciones para garantizar la alimentación de su población”.
 
“Debemos dar prioridad al consumo de lo que producimos localmente” y “el comercio exterior debe ser un complemento de la producción local”, asegura.

Frente a un capitalismo que “quiere uniformarnos a todos para transformarnos en simples consumidores”, el presidente boliviano sostiene que “el respeto y la complementariedad pacífica y armónica de las diversas culturas y economías son esenciales para salvar el planeta, la humanidad y la vida”.

 

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