La ONU advierte que 2,6 millones de somalíes dependen de ayuda humanitaria

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió que unos 2,6 millones de somalís, el 35 por ciento de la población, dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir a causa de la grave situación del país.

Ban aseguró en un informe remitido al Consejo de Seguridad y hecho público este viernes que “la situación humanitaria ha sufrido un drástico cambio a peor” en los últimos meses.

Las causas son el agravamiento de la violencia por el conflicto interno que corroe el país, el alza de los precios de los alimentos, la larga sequía que afecta al centro de Somalia, la delincuencia y un inicio de la temporada de lluvias con pocas precipitaciones, apuntó el informe.

En esa coyuntura, la cifra de personas necesitadas de ayuda se ha disparado un 40 por ciento desde el pasado enero, hasta situarse en 2,6 millones, recoge el informe.

Unas 300 mil personas han huido de la capital, Mogadiscio, en los últimos tres meses y se suman a los 700 mil capitalinos desplazados por la violencia.

“Si la situación empeora, hasta 3,5 millones de personas dependerán de asistencia humanitaria a finales de 2008”, advirtió Ban.

Ante esta situación, las agencias humanitarias de la ONU aumentaron recientemente de 413 a 638 millones de dólares su solicitud de fondos para Somalia.

El informe también hace referencia a las peligrosas condiciones en que realizan su labor las organizaciones humanitarias, cuyos miembros son asesinados, secuestrados o asaltados por milicias, soldados y grupos criminales que operan “con impunidad”.
 
Quince cooperantes han perdido la vida desde enero y siete extranjeros permanecen secuestrados en varios puntos del país.

Además, observó, se han cometido hasta 14 actos de piratería en lo que va del año frente a las costas de Somalia, lo que obligó al despliegue de una mayor presencia de buques de guerra extranjeros.

Ban recordó que en Somalia se violan diariamente los derechos humanos de sus habitantes, que son víctimas de bombardeos indiscriminados, asaltos, agresiones y violaciones.

“Las mujeres y los niños son los que se llevan la peor parte de este conflicto”, apuntó el secretario general.

En el plano político, Ban señaló que el cese de hostilidades acordado el pasado 9 de junio por el Gobierno de transición somalí y varias facciones de la Alianza para la Nueva Liberación de Somalia (ARS) ofrece “razones para la esperanza”.
 
El acuerdo incluía un llamado a Naciones Unidas para que despliegue una misión de estabilización que colabore en restaurar el orden en un país que carece de un gobierno con autoridad desde 1991.

La Unión Africana (UA) mantiene en suelo somalí una misión de paz de unos 2.600 efectivos, que faltos de recursos y soldados han sido incapaces de poner fin a la violencia y se han convertido en blanco de ataques.

“El aspecto clave ahora es la puesta en práctica de lo acordado, por lo que insto a las dos partes a cumplir los términos del acuerdo, en particular en cuanto al cese de las hostilidades y facilitar la distribución de ayuda”, señaló Ban en el informe.

El acuerdo corre el riesgo de convertirse en “papel mojado”, igual que otros, porque varias facciones de la ARS ya lo han denunciado por “legitimar” la presencia de las tropas etíopes que respaldan al Gobierno.

Además, Al-Shabab al Mujahideen, el grupo integrista más militante de Somalia y ala armada de la antigua Unión de Tribunales Islámicos de Somalia, tampoco forma parte del acuerdo.

 

 

 

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