Pacifistas se concentran en Londres para su último cara a cara con Bush

Cientos de pacifistas se concentraron hoy en la Plaza del Parlamento en Londres para su último cara a cara con el presidente estadounidense, George Bush, que hoy emprendió en el Reino Unido su última etapa de su gira de despedida por Europa.

Las organizaciones convocantes, la Coalición "Parad la Guerra" , la Campaña contra el Desarme Nuclear (CND) y la Iniciativa Británica Musulmana, pretendían manifestarse frente a las rejas de Downing Street cuando Bush fuera recibido por el primer ministro británico, Gordon Brown, que ofrece hoy una cena en su honor.Pero la policía prohibió ese recorrido por razones de seguridad.

"Escuché cuando era estudiante el fallo en Nuremberg que condenó a los criminales nazis. La guerra contra Irak es un crimen de guerra" , afirmó hoy el veterano político laborista Tony Benn, ministro en la década de los 70 y padre del actual ministro de Medio Ambiente, Hilary Benn, ante el fuerte aplauso de los asistentes.

"Esta es una campaña no sólo sobre Bush y Blair, aunque sean criminales de guerra. Es una campaña para sacar a nuestras tropas de Afganistán e Irak y detener las amenazas contra Irán y liberar a los palestinos", añadió.

Tras él habló Daud Abdulla, del Consejo Musulmán del Reino Unido, que urgió a Bush a expresar su arrepentimiento "por sus crímenes contra la humanidad".

"No hay una guerra contra el terrorismo, es una guerra contra la democracia" , añadió.

Las organizaciones convocantes pretenden reunir entre 5.000 y 10.000 personas, pero, según la policía, la cifra hasta el momento oscila entre los 1.500 y los 2.000 manifestantes.

Muy lejos en cualquier caso de las protestas de 2003, con motivo de la anterior visita del mandatario estadounidense, cuando decenas de miles de personas se echaron a la calle para protestar contra Bush y la guerra de Irak.

Dos mil policías participan en el operativo para velar por la seguridad durante la visita del presidente de EEUU en la capital británica, un dispositivo de mucha menos magnitud también que hace cinco años, cuando Londres recibió a Bush en estado de alerta y nada menos que catorce mil agentes patrullaron las calles.

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