Las tareas para sacar a los cadáveres del ferry se prolongarán un mes

Las tareas de extracción de los cadáveres atrapados en el ferry que se hundió el pasado sábado en Filipinas con 862 personas a bordo, se espera que duren cerca de un mes, indicaron hoy fuentes oficiales.

“Se tardará un mes en retirar todos los cuerpos”, dijo Jansen Benjamin, uno de los portavoces del servicio de Guarda Costas. Benjamin señaló que los buceadores de las fuerzas navales de Filipinas y de Estados Unidos que participan en la operación sólo han podido inspeccionar una parte del compartimento de primera clase a causa de los cables y hierros que bloquean los accesos al resto del barco.

Las autoridades suspendieron este jueves la operación de rescate de las víctimas mortales para estudiar qué técnicas se deben utilizar con el fin de poder entrar en otros compartimentos del transbordador sin poner en peligro la vida de los buceadores y para evitar que el navío se hunda completamente.

“Nuestras operaciones han sido interrumpidas”, apuntó el vicealmirante Wilfredo Tamayo, que no precisó cuándo se reanudarán.

El vicealmirante Tamayo, jefe del servicio de Guarda Costas, dijo a la prensa, que se habían rescatado un total de 142 cadáveres del interior del buque o que flotaban en aguas de la región.

Hasta el momento, la cifra oficial de supervivientes del desastre marítimo es de 48, casi todos ellos encontrados en islas de las provincias de Romblón y de Masbate, en la región central del archipiélago.

La tarea de sacar a la superficie a los cadáveres, que empezó el pasado martes por el compartimento de primera clase, es lenta y la obstaculiza el oleaje que mueve casi constantemente el transbordador hundido boca abajo y del que únicamente sobresale del agua su proa.

La popa del barco, de unas 24 mil toneladas y de siete plantas, está asentada sobre una plataforma de coral, por lo que los expertos no descartan que ésta ceda ante el peso.

Además del “Princess of Stars” , al menos otros ocho barcos de pesca o cargueros, se hundieron a causa del temporal que desató el tifón a su paso por las regiones central y sur del archipiélago de las Filipinas, donde gran parte de los buques de la flota son viejos y las autoridades incumplen las normas básicas de seguridad marítima.

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