Israel pone en duda relatos de sus soldados sobre abusos en Gaza

Los uniformados aceptaron que se les fue la mano, confesión rechazada por los altos mandos.

Israel está devolviendo las acusaciones sobre abuso civil en su Guerra en Gaza, afirmando que la abrumadora mayoría de sus soldados actuó de manera honorable y que la versión sobre el asesinato de una mujer y sus dos hijos, al parecer, es un mito urbano que propagaron efectivos militares que no lo presenciaron.

Algunos oficiales se están presentando a instancias del alto mando, en tanto otros por cuenta propia, y ofrecen diversas versiones con respecto a que contuvieron su poderío de fuego por consideración a la población civil, ayudándoles a palestinos que lo necesitaban y castigando conductas inapropiadas de los soldados.

"Yo no estoy diciendo que no haya ocurrido nada malo", aclaró Bentzi Gruber, uno de los coroneles en las reservas y el subcomandante de la división blindada, en una entrevista. "He oído de casos en los que la gente disparó en lugares que no debería haberlo hecho, y que destruyó casas donde no debería haber destruido casas. Con todo, la proporción, esfuerzo e instrucciones que les dimos a nuestros soldados fueron enteramente en la dirección opuesta".

Las acusaciones dieron origen a un furor aquí y en el extranjero, ya que se dieron encima de otras en el sentido que el número de muertes civiles era alto y los soldados habían asumido un enfoque inusualmente agresivo en Gaza.

Las versiones que mayor atención han captado fueron las que surgieron de una conversación grabada entre veteranos de Gaza en un curso premilitar, donde los soldados dijeron que un francotirador había matado a una mujer y sus dos hijos cuando caminaban por una zona de exclusión, así como otra en la cual una mujer anciana fue baleada y muerta por acercarse a una casa que había sido requisada.

El abogado general del ejército ya abrió una investigación y aún no emite un informe. No obstante, oficiales familiarizados con la investigación dicen que las personas que hablaron del asesinato de la madre y los niños no lo habían presenciado y que casi seguramente no había ocurrido. Se hicieron disparos de advertencia cerca de la familia, mas no hacia ellos, destacaron los oficiales, y se corrió el rumor entre las tropas de un tiroteo inapropiado.

Quizá el segundo asesinato no ocurrió, dijeron, aunque un suceso similar fue relato por el Coronel Herzl Halevy en enero, en el diario Yediot Aharonot. "Vimos a una mujer que caminaba hacia donde nosotros estábamos", dijo. "Le gritamos. Le advertimos varias veces que no se acercara más. Le hicimos indicaciones con las manos. Ella no se detuvo. Nosotros le disparamos. Cuando revisamos su cuerpo, no encontramos un cinturón con una bomba".

Comandantes israelíes defienden este tipo de acciones porque, dicen, ellos han enfrentado tanto a mujeres armadas en la Franja de Gaza como a pistoleros de Hamas vestidos de mujer y en otros disfraces, como médicos. "Una vez vimos a una mujer corriendo hacia nosotros con una granada en una mano y el Corán en la otra", relató el General Brigadier Eli Shermeister, jefe del cuerpo de educación militar, en una entrevista en la cual mostró programa de ética que fueron distribuidos entre todos los comandantes. "Lo que efectivamente sabemos hasta este momento es que no hubo un fracaso sistemático de la moral. No hubo más de unos pocos -- muy pocos -- sucesos que continúan siendo investigados".

Después, el Coronel Roi Elkabetz, comandante de una brigada blindada, habló de ocasiones en las cuales contuvieron su fuego. Sus tropas vieron "a una mujer, de aproximadamente 60 años de edad, caminando con una bandera blanca y de seis a ocho niños detrás de sí, al tiempo que un combatiente armado de Hamas estaba detrás de ellos. Nosotros no le disparamos a él".

Casi todo con respecto a la operación en Gaza ha causado polémica: cuántos palestinos fueron asesinados y cuál fue el porcentaje de civiles, averiguar si el aumento en el número de soldados religiosos de Israel ha dado origen a un celo excesivo, y si el uso de una enorme fuerza militar fue una legítima respuesta a varios años de ataques de Hamas, con cohetes dirigidos a civiles israelíes.

El jueves de la semana pasada, las fuerzas armadas emitieron su primer conteo de bajas, informando que 1,166 personas habían


sido muertas, de las cuales 295 no eran combatientes, 709 que fueron catalogadas como operadores terroristas de Hamas y 162 hombres cuyas afiliaciones aún no eran identificadas. El Centro Palestino por los Derechos Humanos en Gaza dice que el número de muertos ascendió a 1,417, de los cuales 926 eran civiles y 236 eran combatientes.

Tanto las fuerzas armadas como este centro tienen listas con nombres. Los israelíes incluyen aproximadamente a 250 agente de policía bajo la categoría de "operadores terroristas de Hamas". El centro palestino no considera que ellos sean combatientes. Las fuerzas armadas de Israel argumentan que aproximadamente 400 personas mueren causas naturales en Gaza cada mes, lo cual es una posible causa de la gran diferencia entre ambos conteos.

Algunos soldados se han quejado de la participación de rabinos militares y soldados religiosos, diciendo que han asumido sus papeles con el fervor de guerreros santos, lo cual conduce a mayor violencia.

Stuart Cohen, politólogo en la Universidad Bar Ilan que observa estrictamente la religión, dice que el ejército de hecho se ha tornado más violento hacia los civiles en los últimos 25 años, en parte debido a que los palestinos lo han hecho. Con todo, él mismo destaca que eso no tiene nada que ver con el aumento de soldados religiosos. A lo largo de 12 años, él ha estado estudiando la correspondencia entre soldados religiosos y rabinos en lo tocante a la moralidad del combate y los rabinos, de manera abrumadora, han exhortado al autocontrol. Si bien él no puede medir cómo se ha puesto en práctica ese consejo, sospecha que ha tenido un efecto real. Aunado a lo anterior, otros soldados religiosos dijeron que su conducta en Gaza fue particularmente respetuosa.

"De hecho, cuando entrábamos a las casas, limpiábamos el lugar", dijo Yishai Goldflam, de 32 años de edad, estudiante de cine que obedece a pie juntillas la religión en Jerusalén, cuya carta abierta dirigida a los propietarios palestinos de la casa que él ocupó por algunos días fue publicada en el periódico Maariv. "Siempre hay idiotas que hacen cometen actos inmorales. No obstante, ellos no representan la mayoría. Recuerdo una vez en la que un soldado quería llevarse una Coca-Cola de una tienda y fue detenido por sus compañeros militares, ya que era incorrecto".

Yaron Ezrahi, teórico político que dicta conferencias a comandantes militares, dijo que ellos rechazan la noción de abuso voluntario por parte de sus tropas. Sin embargo, los comandantes dicen que perdieron la vida más civiles de los que deberían y lo atribuyen a dos factores: información defectuosa de los servicios de inteligencia que condujo a ataques en las casas equivocadas, y no haber logrado, después de emitir una advertencia para que salir, suministrar una ruta segura de escape.

Israel perdió tan sólo un puñado de hombres y casi nada de sus pertrechos, lo cual es atribuido por muchos al abrumador uso de su fuerza. No obstante esto último, altos comandantes dicen que su conciencia está limpia. "La pregunta es, ¿hicimos todo lo pudimos a fin de evitar los impactos sobre civiles?", dijo Shermeister, el oficial en jefe de educación. "Mi respuesta es afirmativa".

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