Líderes mundiales sancionarían a Norcorea por lanzamiento de misil

Corea del Norte continúa con los planes de lanzarlo, pese a todo.

Corea del Norte continuaba el viernes con sus planes finales para lanzar un cohete de múltiples etapas sobre Japón, mientras líderes mundiales trataban de forjar una posición unida acerca de cómo castigar al régimen de Pyongyang por ese lanzamiento.

El sábado es el comienzo de una etapa de cinco días en la cual Corea del Norte informó que piensa lanzar un satélite de comunicaciones a fin de ponerlo en órbita. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón creen que el país gobernado por comunistas está en realidad probando tecnología para un misil de largo alcance. Esa acción viola una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 2006, que prohibe a Pyongyang realizar actividades balísticas.

El lanzamiento ha causado alarma internacional porque Corea del Norte posee armas nucleares y en reiteradas ocasiones ha violado su promesa de desactivar su programa atómico o frenar pruebas de misiles.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo de Francia Nicolas Sarkozy, en Estrasburgo, Francia, dijo que el lanzamiento era una provocación, y debe ser impedido.

Añadió que Estados Unidos "adoptará pasos apropiados para dejar saber a Corea del Norte que no puede tratar con total impunidad la seguridad de otros países".

Un lanzamiento exitoso demostraría que Corea del Norte cuenta con misiles de largo alcance capaces de transportar armas de destrucción masiva, dijo Kim Sung-han, profesor de relaciones internacionales en la universidad de Corea, en Seúl. También ayudaría a Corea del Norte a exportar misiles o partes de misiles a otros países, señaló Kim.

Corea del Norte ya cuenta con misiles de mediano alcance capaces de llegar a Japón, país que sobrevolará el misil, según Pyongyang. Tokio se aprestaba a enfrentar la posibilidad de que restos del misil caigan en su costa norte.

Japón ha emplazado buques de guerra con sistemas antimisiles frente a su costa. El gobierno de Tokio dijo que no piensa derribar el cohete, que podría alcanzar su territorio unos 10 minutos después del despegue.

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