Tel Aviv cumple cien años

La ciudad es el corazón económico, secular y progresista de Israel.

La ciudad de Tel Aviv, el corazón económico, secular y progresista de Israel, comenzó este sábado a festejar por todo lo alto sus primeros cien años de vida.

Las principales avenidas de la Ciudad Blanca amanecieron el sábado adornadas con banderas del centenario, guirnaldas de hojas y miles de bombillas y fueron animadas por las actuaciones de payasos, músicos y actores para celebrar su primer siglo de vida.

El hecho de que las festividades se inicien en sabath, día sagrado y de recogimiento para la religión judía, es una prueba más de la marcada disparidad entre la capital económica de Israel y la que el Estado judío considera su capital política, Jerusalén.

Mientras la práctica totalidad de los bares y restaurantes del Jerusalén judío cerraban sus puertas y sus habitantes se iban a sus casas para pasar en familia la jornada sabática, los residentes de la cosmopolita Tel Aviv se preparaban para un fin de semana de música, teatro y baile.

Las autoridades municipales pretenden hacer del aniversario un foco que ilumine la ciudad y la coloque en las rutas del turismo internacional, para lo que han diseñado un programa de festejos que se prolongará durante todo el año.

"Además de las actuaciones callejeras por toda la ciudad, hoy comienza un festival internacional de teatro e inauguraremos el barrio de Sarona, una zona poco conocida de la ciudad fundada por los templarios en los años 70", dijo una portavoz de la alcaldía.

"En las celebraciones tendrán cabida todo tipo de actividades: habrá una maratón, una competición de windsurf, una bienal de arte, inauguraremos esculturas e infraestructuras y abriremos el Museo de la Historia de Tel Aviv", añadió.

Mañana se celebrará un gran concierto en la plaza Rabín, más de de mil artistas actuarán en varios escenarios y el alcalde, Ron Huldai, encenderá cien velas en una tarta gigante.

Tel Aviv es una ciudad "llena de alegría de vivir, apertura y tolerancia", en palabras de Huldai, que anoche presidió la ceremonia de apertura del centenario acompañado por el presidente del país, Simón Peres.

Precisamente ese hedonismo, secularismo y el respeto de sus alrededor de 400.000 residentes hacia la diferencia son los que la distinguen del conflicto y de la desbordante religiosidad que se respira en Jerusalén, una ciudad dividida, donde la mitad de sus residentes no pisan la otra mitad -la ciudad tiene una parte judía y una parte árabe-.

La comunidad internacional no reconoce a Jerusalén como capital de Israel, por lo que las embajadas se han instalado en la más amable, relajada y alejada del conflicto Tel Aviv, que se sirve de su enorme playa mediterránea para reivindicar su europeísmo y cercanía a Occidente.

"Jamás viviría en Jerusalén. Tel Aviv es casi un país diferente: aquí no hay religiosos por todas partes y el conflicto es algo muy lejano, puedes hacer tu vida con normalidad", asegura Yoel, una joven que en la noche del sábado acudirá a uno de los conciertos que se celebran para el aniversario.

Pese a que no fue declarada "ciudad" hasta 1934, la construcción de Tel Aviv comenzó en 1909 con el nacimiento de un barrio al norte de la histórica ciudad árabe de Yafa, de cinco siglos de antigüedad y que pronto fue absorbida por la nueva urbe judía, que se convirtió en la primera ciudad hebrea.

Su nombre es la traducción al hebreo de "Altneuland' (Vieja-Nueva tierra en alemán), título de uno de los libros del fundador del sionismo político, Theodor Herzl.

Los inmigrantes judíos que la fundaron quisieron crear aquí una especie de Nueva York de Oriente Medio cuyo puerto sirviese de entrada a la Tierra de Israel para los judíos que entonces empezaban a llegar a la región con el sueño sionista de construir aquí un Estado para el pueblo errante.

Frente a los kibutz agrícolas y colectivistas favorecidos por el sionismo de entonces, Tel Aviv apostó por la cultura, la burguesía y la sofisticación.

Creó amplias avenidas con espacio para los coches y se abrió a la moderna arquitectura Bauhaus; la mayor parte de las construcciones de ese estilo aún se conservan y por la proliferación de esos edificios la ciudad fue reconocida patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 2003.

Hoy en día, los habitantes de Tel Aviv siguen apostando por la modernidad y la apertura para que su ciudad sea la más occidental de todo Oriente Medio.

Temas relacionados

 

últimas noticias

Inician proceso de cambio de gobierno en México

El futuro de Venezuela después de los drones

Viktor Orban, el nuevo amigo de Donald Trump