En medio de la tragedia en Italia, rescatan a 70 personas

El movimiento telúrico dejó cerca de 150 personas muertas y tesoros arquitectónicos en ruinas.

Sesenta personas han sido rescatadas con vida de los escombros desde que en la pasada madrugada un terremoto sacudiera la región de los Abruzos, en el centro de Italia, según un balance provisional de las fuerzas de rescate italianas.

Las personas evacuadas ascienden a entre 10.000, que serán realojadas en hoteles de la costa o en tiendas de campaña distribuidas en la zona. El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, aconsejó a la personas de la zona afectada que no duerman en sus casas.

“Esta noche, y si es posible las siguientes de los próximos días, no duerman en sus casas. Puede resultar peligroso”, dijo en el programa televisivo “Porta a Porta” de la cadena de televisión italiana RAI-1.

El primer ministro hizo alusión a posibles réplicas del sismo. Sin embargo, y a pesar de que fuentes oficiales hablan de 5.000 tiendas de campaña y de 5.000 habitaciones en los hoteles de la costa, la Agencia Efe pudo comprobar que en la capital de los Abruzos, L'Aquila, mucha gente permanece bajo la lluvia y con bajas temperaturas sin ser realojada.

En los tres campos deportivos de L'Aquila donde la Policía, los Carabinieri y miembros de Protección Civil reparten mantas y tiendas de campaña, hay colas para entrar en los alojamientos improvisados y muchas personas están fuera de sus casas desde la madrugada del lunes en que se registró el terremoto.

Mientras tanto, en la ciudad los bomberos lograron rescatar con vida a una joven de 21 años de los escombros en la calle Sant' Andrea, poco después de que se confirmara la muerte de la abadesa del convento de San Amico en el centro histórico de L'Aquila.

Y los miembros de rescate trabajan contrarreloj para rescatar a una estudiante de 24 años, que permanece bajo los escombros de una casa de cuatro plantas desde hace 20 horas y que en el momento del terremoto se escondió bajo la cama, lo que le salvó la vida.

Por su parte, el ministro de Interior, Roberto Maroni, afirmó que continuarán excavando bajo los escombros “hasta que tengamos la certeza de que no hay nadie con vida”, aunque “desgraciadamente esta actividad tendrá que llevarse a cabo sin medios mecánicos para no comprometer la vida de los que están bajo los escombros”.

Maroni y el ministro de Defensa, Ignazio La Russa, confirmaron la petición previa de Berlusconi sobre el envío de 1.200 bomberos y 1.000 soldados a la zona “que serán trasladados ya”, según dijo el titular de Interior.

Berlusconi confirmó que “son más de 150” los muertos y “más de 1.500 los heridos” en el terremoto, durante una intervención en la televisión italiana Canal 5. Además, el primer ministro aseguró que se destinarán 30 millones de euros de ayudas de forma inmediata y que, por el momento, no se necesita la ayuda de personal cualificado del exterior. “Son 35 los países que nos han ofrecido solidaridad y apoyo, pero por el momento no tenemos necesidad: por ahora nos bastamos con nuestras fuerzas”.

Sin embargo afirmó que posteriormente se hará una petición a los fondos europeos que podría ascender a algunos cientos de millones de euros. El sismo, registrado en torno a las 03.30 hora local, tuvo réplicas menores durante toda la mañana, lo que obligó a los vecinos de las zonas afectadas a permanecer en la calle.

Ante esas réplicas, los vecinos de L'Aquila, una de las más afectadas, acudieron a espacios abiertos para encontrar refugio en espera de que cesasen los movimientos telúricos.

El daño arquitectónico

L’Aquila es una joya cultural en el centro de Italia que ha presenciado batallas y cambios históricos, pero tras el terremoto del lunes gran parte de sus tesoros arquitectónicos se convirtieron en ruinas.

El centro histórico de la ciudad tiene edificios románicos, góticos, renacentistas y barrocos, pero muchos quedaron hechos


escombros tras el sismo. Los daños a los monumentos se reportaron hasta Roma, donde los famosos baños termales construidos por el emperador Caracalla presentaban daños visibles.

La ciudad, de unos 70.000 habitantes, se encuentra en medio de un valle rodeado de montañas de los Apeninos y cuenta con fortificaciones antiguas, castillos y tumbas de santos.  “El daño es más serio de lo que podemos imaginar”, dijo Giuseppe Proietti, un prominente funcionario del Ministerio de Cultura en Roma. “El centro histórico de L’Aquila fue devastado”.

Incluso las oficinas del ministerio de Cultura, ubicadas en un castillo español del siglo XVI, tuvieron que ser cerradas por daños en el edificio. Ese despacho comenzó a hacer un registro de los edificios históricos dañados en L’Aquila, entre los que había principalmente campanarios y cúpulas en las iglesias.

Parte de la basílica de Santa Maria di Collemaggio realizada en piedras rojas y blancas se desplomó. La iglesia alberga la tumba de su fundador, el papa Celestino V, ermitaño y santo del siglo XIII famoso por ser el único pontífice en renunciar al cargo.

La torre de la iglesia de San Bernardino del siglo XVI y la cúpula de la iglesia barroca de San Agostino se hicieron añicos. Las piedras también se desplomaron en la catedral de la ciudad, que había sido reconstruida tras un sismo de 1703.

L’Aquila, cuyo nombre significa “El Aguila” en italiano, fue establecida alrededor de 1.240 por el Papa romano Federico II y se mantuvo bajo la dominación papal francesa y española por siglos. Su nombre refleja su considerable altura, a 714 metros (2.300 pies) sobre el mar.

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