Presidente de Bolivia condiciona fin a huelga de hambre

Evo Morales dijo que se mantendrá ahí hasta que el Congreso apruebe una ley que permita la celebración de elecciones el 6 de diciembre.

El presidente Evo Morales dijo el viernes que no levantará la huelga de hambre que inició junto a 14 líderes sindicales hasta que el Congreso apruebe una ley electoral que permita la celebración de elecciones el 6 de diciembre.

En conferencia de prensa recordó que una vez aguantó 18 días en huelga de hambre cuando era líder de los cocaleros. Veinticuatro horas después de iniciar la protesta, el mandatario agradeció que muchos de sus seguidores se hayan sumado a la huelga, pero los conminó a suspenderla “para que pasen la Semana Santa con su familia”. En cambio, aseveró que él no depondrá el ayuno hasta que el Congreso sancione el régimen electoral transitorio que la nueva Constitución estipula para convocar a nuevas elecciones generales en el país.

Para Morales, los tropiezos en el proceso de aprobación de la norma son resultado de que sus opositores políticos “se sienten derrotados, por eso no quieren aprobar la ley electoral so pretexto del padrón electoral”.

La oposición quiere que se levante un nuevo padrón para las elecciones, pues arguyen irregularidades en el existente, que ha sido utilizado en los últimos procesos electorales en que ha salido derrotada. Organismos de observación electoral no han alertado sobre fallos en el padrón vigente. La Corte Nacional Electoral dice que le resultaría imposible tener listo un nuevo registro de electores para diciembre, cuando conforme la nueva Constitución deberían efectuarse los comicios.

La oposición, que domina el Senado, también se opone a que se permita votar a los bolivianos residentes en el extranjero como lo contempla la iniciativa de ley enviada por el gobierno. El presidente, vestido con ropa informal y en calcetines, atendió a los periodistas en el salón de la casa de gobierno en donde dijo que pasó su primer noche en huelga de hambre. En el lugar había un colchón de espuma y de rato en rato masticaba coca para aliviar la sensación de hambre y bebía una infusión caliente.

“No he pensado convocar a elecciones por decreto, por eso estoy en huelga de hambre para hacer respetar la voluntad del pueblo”, declaró. “No busco eternizarme” en el poder, respondió al preguntarle sobre una de las críticas que formulan sus opositores. La Constitución permite la reelección por una vez.

Otros 14 líderes sindicales se encuentran en huelga junto al mandatario. El ministro de Salud, Ramiro Tapia, quien es médico, examinó a los huelguistas. Organizaciones afines al gobierno informaron que un millar de personas se declararon en huelga de hambre en apoyo a Morales, algunos pocos se ubicaron en la calle a una cuadra del palacio presidencial. No hubo forma de comprobar con fuentes independientes esa información.

Morales dijo que recibió la solidaridad de dirigentes sociales del mundo. Aunque no ha confirmado su postulación, Morales se perfila como favorito a un segundo mandato ante una oposición menguada y dividida.

El gobernante, quien debió suspender una visita oficial a Cuba prevista para el jueves, agradeció al líder cubano Fidel Castro por comentar en su columna “Reflexiones” la protesta que desarrolla. El plazo para que el Congreso sancione un régimen electoral transitorio venció el miércoles, desde cuando comenzó una sesión del Congreso que, con algunas pausas, se prolongó hasta el jueves cuando fue suspendida por última vez.

El senador opositor Carlos Borth dijo que la oposición no volverá a sesiones hasta el lunes. “Materialmente no será posible volver a instalar la sesión antes del lunes”, dijo Borth al explicar que muchos de sus colegas viajaron a sus regiones para pasar el feriado. “Puedo asegurar que habrá ley pero es mejor hacerlo en un ambiente de concertación”, acotó.

Los emigrantes nunca votaron y la oposición sospecha que el gobierno busca apresurar su empadronamiento para beneficiarse de ese voto. Más de dos millones de bolivianos viven fuera del país, la mayoría en Argentina, cuyas organizaciones apoyan al mandatario.

Alrededor de la plaza Murillo, donde está el palacio presidencial y el Congreso agitados por correteos políticos, también se encuentra la catedral repleta de feligreses que celebraban el Viernes Santo. Policías resguardaban los ingresos a la plaza mayor.

Temas relacionados