Vaticano casa pelea con Bélgica por uso del condón

La Santa Sede está muy molesta porque el Parlamento belga protestó por las palabras de Benedicto XVI contra el uso del preservativo.

El Vaticano “deploró” este viernes la aprobación del Parlamento belga de la resolución en la que instó al gobierno a protestar oficialmente por las declaraciones del Papa contra el uso del preservativo en la lucha contra el sida e informó que la protesta fue presentada el jueves anterior.

La protesta fue presentada por el embajador de Bélgica ante la Santa Sede al “ministro de Exteriores” del Vaticano, el arzobispo Dominique Mamberti. “La Secretaría de Estado toma nota con pesar de ese paso, inusitado en las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Reino de Bélgica y deplora que una Asamblea Parlamentaria haya creído oportuno criticar al Santo Padre a partir de un extracto de entrevista sacado de contexto”, manifestó el Vaticano en un comunicado oficial.

La Santa Sede precisó que ese extracto de entrevista “ha sido usado por algunos grupos con claras intenciones intimidatorias, casi para disuadir al Papa de expresarse sobre algunas temas, cuya relevancia moral es obvia, y de enseñar la doctrina de la Iglesia”.
 
Según la nota, mientras en algunos países de Europa “se desencadenaba” una campaña mediática “sin precedentes” sobre el “valor preponderante, por no decir exclusivo” del profiláctico en la lucha contra el Sida, “conforta constatar” que las afirmaciones del Papa “han sido entendidas y apreciadas sobre todo por los africanos y los verdaderos amigos de África, así como algunos miembros de la comunidad científica”.

El pasado 2 de abril, el Parlamento belga aprobó una resolución en la que instó al Gobierno a protestar oficialmente ante el Vaticano por las declaraciones del Pontifice contra el uso del preservativo en la lucha contra el sida.

El pasado 17 de marzo, en el avión que le llevaba desde Roma a Yaundé, la capital de Camerún, Benedicto XVI dijo a los periodistas que le acompañaban en su primer viaje a África que el sida “no se combate sólo con dinero, ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema”.

Sus palabras, en un continente donde 27 millones de personas están contagiadas por el virus del sida, fueron duramente contestadas desde varios países occidentales, que subrayaron que el preservativo es un elemento fundamental para prevenir la transmisión de la enfermedad.

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