Crisis de gobierno en Argentina tras la derrota del peronismo

Derrota en las elecciones obligó a la presidenta, Cristina Fernández, a cambiar de gabinete. Pese a ello expertos son pesimistas.

La reforma del gabinete que concreta este miércoles la presidenta argentina, Cristina Fernández, aviva el pesimismo de expertos que ven una continuidad de la “economía K”, como llaman a las políticas de Néstor Kirchner, esposo y antecesor de la mandataria.

Los economistas coinciden en que Kirchner (2003-2004) sigue como ministro de Economía “en las sombras”, aunque el cargo lo ocupe a partir de este miércoles Amado Boudou, que “curiosamente” se formó en una escuela neoliberal, el extremo opuesto al gobierno, como comentaron expertos consultados por la Agencia Efe.

Muchos afirman también que la economía argentina sufre una “estanflación”, es decir, recesión con inflación, cuando el gobierno asegura que el Producto Interior Bruto (PIB) acumula un crecimiento del dos por ciento en el primer trimestre del año.

En este sentido, los especialistas se declaran decepcionados por la falta de señales de que el gobierno vaya a cambiar el rumbo y “sincerar” las estadísticas oficiales, sobre todo la inflación, en tela de juicio desde 2007, último año de gestión de Kirchner.

Al calor del impacto de la crisis global, a la que el gobierno resta importancia, se reclama un freno al creciente gasto público y una solución al conflicto que desde el año pasado mantiene en pie de guerra al sector agropecuario, el más competitivo de la economía, que rechaza las regulaciones y la presión del Fisco.

Tal como van las cosas, Argentina cerrará el año “con una caída del PIB del cinco al seis por ciento con una inflación anual del 15 por ciento: es una estanflación que ya ha comenzado”, advirtió a Efe el experto Fausto Sportorno, de la consultora Ferreres y Asociados.

También destacó que los males de la crisis global se verán agravados por pérdidas por unos 1.600 millones de dólares como consecuencia del impacto económico de la pandemia de la gripe A, que hasta ahora ha causado 70 muertos, según cifras oficiales.

“La recesión será profundizada por el ajuste fiscal que viene y además se desacelerará la obra pública”, vaticinó, a su vez, el economista Nicolás Salvatore, catedrático de la Universidad de Buenos Aires. La prensa económica ha destacado que en estos años la “economía K” disparó el gasto público a 135.000 millones de dólares, el equivalente al 40 por ciento del PIB, en un escenario de caída de la recaudación de impuestos por la menor actividad económica, que para el gobierno es inferior a lo que calculan consultoras privadas.

Se da por descontado un ajuste de las cuentas del Tesoro, pero se duda si su magnitud será suficiente para lograr el equilibrio que han mantenido desde 2003, cuando Kirchner asumió la jefatura del Estado. El gobierno ha refinanciado deudas con fondos de la banca pública y del sistema estatal de jubilaciones, en vista de que Argentina no tiene acceso a los mercados internacionales de crédito por el impago de bonos por unos 20.000 millones de dólares que quedaron fuera de la refinanciación de 2005.

Esto supone otro factor de incertidumbre porque el superávit de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) está vinculado a la recaudación de impuestos, que tiende a la baja, advirtió Sportorno. En este sentido, calculó que hasta ahora la banca pública y el Anses han prestado al Tesoro unos 1.750 millones de dólares y en los próximos meses desembolsarán otros 3.400 millones para atender vencimientos de la deuda pública.

El mercado argentino de capitales entró en una etapa de volatilidad al calor de conjeturas sobre la evolución del precio del dólar, que tiende al alza en un clima de fuga de divisas, y jugosas ganancias por la especulación con bonos soberanos.

Los bonos argentinos están en bajada tras registrar ganancias del 10 al 30 por ciento ante la expectativa de que se sinceren las estadísticas oficiales del índice de inflación, por el que se ajusta el 42 por ciento de la deuda soberana, comentó a Efe Alejandro Vinitzky, analista de la firma Maxinver.

“Hubo un alza agresiva que ahora genera volatilidad”, apuntó el experto, que consideró “positivo” que Argentina esté a punto de recibir 2.500 millones de dólares por la ampliación del capital del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Vinitzky señaló que otro factor favorable es la inminente firma de un acuerdo con Brasil por el cual Argentina podrá acceder a 1.500 millones de dólares de las reservas en divisas brasileñas en caso de que necesite reforzar las suyas.