Este jueves se espera frente a frente entre Zelaya y Micheletti

La negociación propondría la ruptura de lazos entre el presidente derrocado y Chávez.

Los dos presidentes hondureños que hasta ahora se mostraban como enemigos irreconciliables se verán este jueves las caras en Costa Rica. El depuesto Manuel Zelaya y su sucesor de facto, Roberto Micheletti, se sentarán en torno a una mesa, con el mandatario Oscar Arias como mediador, en busca de una salida a la grave crisis que sufre Honduras.

El peor conflicto político centroamericano en dos décadas tuvo un giro crucial en Washington. Gracias a la intervención diplomática estadounidense, ambas partes aceptaron un proceso de negociación con los buenos oficios del presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias. En medios diplomáticos de Tegucigalpa se especula sobre los contundentes argumentos que habría esgrimido la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, para que Zelaya viajara a Washington y aceptara la mediación de Arias.

En estos mentideros se comenta que Clinton le habría presentado denuncias fundamentadas sobre graves casos de corrupción y, lo que sería más grave, sobre presuntos vínculos con el narcotráfico. Hasta entonces, tanto el derrocado gobernante como el presidente venezolano Hugo Chávez y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, exigían la salida inmediata del poder de Micheletti, sin negociación alguna.

En Honduras todo es posible, hasta la salida más rocambolesca. Al fin y al cabo, tanto el gobierno derrocado como el que de momento ejerce el poder tienen un largo prontuario de violaciones a la ley y a la Constitución.  La reunión de San José será crucial para detener el ambiente de agitación, parálisis y aislamiento internacional que se vive en Honduras.

De entrada, Zelaya y Micheletti mantienen posiciones aparentemente irreconciliables. El primero afirma que las conversaciones no forman parte de una negociación, sino que supone “la salida de los golpistas de Honduras”. Micheletti  dice que se podrá negociar todo “menos el regreso de Zelaya a la presidencia”. Es una postura rígida que suele ser normal en todo diálogo. Se apunta que una salida factible sería que Zelaya reasumiera la jefatura del Estado pero no el pleno poder, renunciando a cualquier intento de reelección. Arias admitió que entre los temas que se abordarán en San José figura una “amnistía”, que debería beneficiar a los golpistas y al derrocado presidente y sus colaboradores.