China eleva a 184 los muertos por enfrentamientos étnicos

En la región de Xinjiang se incrementó el pie de fuerza militar.

China elevó el sábado la cifra de muertos tras los enfrentamientos étnicos en su región occidental de Xinjiang y detalló por primera vez la etnia de los fallecidos luego de establecer altas medidas de seguridad en la ciudad de Urumqi, centro de los disturbios. 
 
La agencia oficial de noticias Xinhua dijo que habían muerto 184 personas en los enfrentamientos del 5 de julio en Urumqi, capital regional de Xinjiang, y 137 de los muertos eran chinos de la etnia han, que conforman la mayoría de los 1.300 millones de habitantes de China.  

El reporte previo hablaba de 156 víctimas fatales.   La última cifra incluía 46 uigures, un grupo en su mayoría musulmán que tiene lazos culturales y lingüísticos con Asia Central. Entre ellos había 45 hombres y una mujer.

Los uigures ahora representan casi la mitad de la población de 21,3 millones de personas de Xinjiang, según datos del Gobierno.   La agencia Xinhua agregó que el segundo muerto como consecuencia de los actos de violencia del fin de semana pasado era del grupo étnico musulmán hui, culturalmente similar a los chinos han.  

El breve reporte no indicó si la cifra incluye a los manifestantes que podrían haber muerto a manos de las fuerzas de seguridad.   
 
La reacción en las calles de Urumqi ante la cifra oficial de muertos reflejó la profunda división étnica en Xinjiang, donde los uigures expresaron su desconfianza en los números.   “Esa es la cifra de los Han. Nosotros tenemos nuestras propias cifras”, dijo Akumjia, un residente uigur, mientras observaba a las fuerzas de seguridad que habían cerrado una calle en la que se desarrolló el viernes una protesta cerca de una mezquita y en la que hubo arrestos.  

Un helicóptero de las fuerzas de seguridad pasó sobre el lugar.   “Quizás muchos, muchos más uigures murieron. La policía estaba asustada y perdió el control”, agregó.   Cerca de donde él se encontraba, era posible ver lo que parecían ser huellas de una ráfaga de disparos en los ventanales de una oficina del Banco de China. No había balas entre los trozos de cristal.  

El Gobierno no dejó en claro qué tipo de fuerzas fueron utilizadas para contener los sangrientos disturbios. Muchos residentes uigures afirman que escucharon o vieron tiroteos. 
 
Las autoridades chinas habían retrasado la entrega del detalle étnico de los muertos, posiblemente por preocupación de que contribuya a inflamar la situación.   Varios residentes chinos han dijeron que la desconfianza contra los uigures posiblemente perdurará. 
 
“Esta (nueva cifra) al menos muestra que las víctimas no fueron sólo individuos han”, dijo Zhao Hong, una residente han que dijo haber visto algunos de los disturbios desde una ventana de su casa antes de esconderse.   “También murieron uigures (...) pero luego ellos culpan a los han por su enfado contra las matanzas y los saqueos”, agregó.

 

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