En Gaza no hubo reglas

Veintiséis soldados israelíes que participaron en la Operación “Plomo Fundido” narraron las atrocidades cometidas.

Veintiséis soldados israelíes que participaron en la Operación “Plomo Fundido” —que lanzó Israel en la Franja de Gaza durante 22 días y que dejó cientos de muertos y heridos— le contaron a la agrupación activista Breaking the silence las atrocidades perpetradas en contra de los palestinos.

Según explicaron, los comandantes israelíes los instruyeron para disparar primero y preguntar después si eran civiles o militantes de Hamas, la fuerza gobernante en Gaza.

Entre otras declaraciones, los soldados les dijeron a los representantes de la ONG: “Abrimos fuego y no hicimos preguntas”. “Nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte posible de nuestra zona”. “Mi comandante me dijo, medio sonriendo, medio serio, que esas demoliciones podrían añadirse a su lista de crímenes de guerra”. “Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes”.

Estos testimonios fueron presentados en video y por escrito por la agrupación activista. Algunos soldados se pararon frente a las cámaras, pero ocultaron su identidad. Otro, como el experimentado sargento reservista Amir, a cara descubierta contó con detalles la operación. Dicen que su descripción provoca escalofríos y explica por qué varias zonas de Gaza parecían devastadas por un terremoto.

Las declaraciones fueron rechazadas por el gobierno israelí, que aseguró que todo se debe a un complot en su contra pues la mayoría de testimonios son anónimos. “El ejército israelí es el más moral del mundo”, aseguraron. “En Gaza fue otra cosa. No hubo reglas y los crímenes de guerra ocurrían a diario”, aseguraron los miembros de Breaking the silence: “Es el peor ataque que hemos visto”.

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