En Barinas, estado de Chávez, se secuestra más que en Colombia y México

Así lo señala un informe de The New York Times, que indica que a pesar de todo "muchos residentes pobres siguen reverenciando al presidente".

Barinas, Venezuela.- La extensión de Barinas abarca vastas propiedades ganaderas al pie de los Andes y es conocido por dos cosas: el bastión de la familia del Presidente Hugo Chávez y como el centro de un aterrador repunte en los secuestros, lo cual le convierte en uno de los contendientes por el sitio en América Latina donde la población enfrenta mayores probabilidad de ser secuestrada.

Una ola de criminalidad que se ha ido intensificando a lo largo del país en la última década ha llevado el índice de Venezuela más allá del de Colombia y México, con dos secuestros por cada 100,000 habitantes, con base en datos del Ministerio del Interior.

Sin embargo, no hay otro lugar en Venezuela que se acerque al número de secuestros registrados en Barinas, con 7.2 secuestros por cada 100,000 habitantes, a medida que pandillas armadas prosperan a partir de la desorganización aquí, mientras la familia de Chávez refuerza su control sobre la entidad. Los ataques sobre ranchos ganaderos y la decrépita infraestructura, de igual forma, contribuyen a la sensación de caos de baja intensidad.

Barinas ofrece un microcosmos único del mandato de Chávez. Muchos residentes pobres siguen reverenciando al presidente nacido aquí en la pobreza, en 1954. Sin embargo, la polarización en Barinas se está volviendo más severa, al tiempo que otros se quejan de la nueva prosperidad de sus padres y hermanos, quienes han gobernando el estado desde los años 90. Si bien Barinas es un laboratorio para proyectos como la reforma agraria, problemas urgentes, como el de la criminalidad violenta, no son mencionados en los muchos anuncios espectaculares o vallas de la localidad que exaltan la ascensión de la familia Chávez al poder.

"Esta es la cara de la anarquía, cuando menos el tipo de anarquía en la cual la familia de Chávez acumula riqueza y poder, mientras el resto de nosotros teme por nuestras vidas", dijo Angel Santamaría, de 57 años de edad, ganadero en el poblado de Nueva Bolivia cuyo hijo, Kusto, de ocho años, fue secuestrado mientras caminaba a la escuela, en mayo. Estuvo secuestrado durante 29 días hasta que Santamaría reunió un pequeño pago de rescate para liberarlo.

El Gobernador de Barinas, Adán Chávez, el hermano mayor del Presidente y uno de los ex embajadores en Cuba, dijo este mes que muchos de los secuestros eran el resultado de esfuerzos con miras a la desestabilización por parte de la oposición o los denominados autosecuestros: secuestros orquestados para extorsionar dinero a la propia familia. "Con cada día que pasa", dijo el gobernador en fecha reciente, "Barinas es más seguro que antes".

A través de una portavoz, el gobernador rechazó peticiones para ser entrevistado. En unas elecciones efectuadas el año pasado que estuvieron marcadas por acusaciones fraude, Adán Chávez reemplazó a su propio padre, Hugo de los Reyes Chávez, ex profesor que había gobernado Barinas a lo largo de una década con el hermano del presidente, Argenis, el ex secretario de estado en Barinas.

Otro hermano, Aníbal, es alcalde de la cercana Sabaneta, e incluso otro más, Adelis, es un importante banquero en Banco Sofitasa, mismo que hace negocios con el gobierno de Adán. Incluso otro hermano, Narciso, fue puesto a cargo de proyectos de cooperación con Cuba. El primo del Presidente Chávez, Asdrúbal, tiene un alto puesto en la empresa nacional del petróleo.

Políticos otrora leales al Presidente, los cuales han roto relaciones con él y su familia aquí, arguyen que la familia de Chávez ha amasado riqueza y tierras a través de una serie de tratos llevados a cabo por testaferros. Un líder de la oposición, Wilmer Azuaje, detalló ante fiscales y legisladores lo que, con base en sus declaraciones, eran más de 20 millones de dólares en ganancias ilícitas por parte de la familia desde que el padre del Presidente fue elegido gobernador en 1998. Pero, en una breve averiguación de esos alegatos, la Asamblea Nacional, bajo el control de gente leal a Chávez, exoneró a la familia de cargos de enriquecimiento ilícito.

"En el ínterin, mientras la familia se cubre con la retórica socialista, nosotros estamos descendiendo a un caos neocapitalista en el que todo lo que importa es el dinero", destacó Alberto Santeliz, el editor de La Prensa, pequeño diario de la oposición.

Una de las razones del aumento en los secuestros aquí es la inyección de dinero del petróleo a la economía local, con algunas familias que cosechan fortunas rápidamente, debido a sus vínculos con grandes proyectos de infraestructura. Un nuevo estadio de


futbol, construido bajo la supervisión del hermano del presidente de nombre Adelis a un costo superior a 50 millones de dólares, sigue inconcluso dos años después de su primer partido en 2007, sumándose a otros elefantes blancos que tachonan el panorama de Barinas.

En la cercanía yace el inconcluso Museo de las Planicies, enfocado a celebrar la cultura de la cuna de Chávez. Un extenso centro comercial yace a medio construir luego que sus partidarios huyeran de una evaluación de eficiencia por parte de sindicatos de la construcción.

A más de una década del mandato de la familia Chávez en Barinas, el estado sigue siendo el más pobre de Venezuela, con un ingreso mensual por vivienda que promedia 800 dólares, aproximadamente, con base en datos del Instituto Nacional de Estadística. El secuestro, temido en otra época solamente por los ricos, se ha extendido en Barinas para abarcar a los pobres. En un caso de este año en el cual una niña de tres años de edad fue secuestrada en la barriada de Mi Jardín, el secuestrador, cuando le informaron que lo único de valor en la casa de la madre de la niña era un refrigerador, le dio instrucciones para que lo vendiera y pagara el rescate.

Especialistas en secuestro de esta localidad dijeron que los secuestradores vienen de dos grupos rebeldes en Colombia, una pequeña facción guerrillera de Venezuela conocida como el Frente de Liberación Bolivariano, otras pandillas criminales y oficiales corruptos de la policía. Apenas una fracción de los secuestros terminan en condenas en prisión.

"Con la impunidad rampante en Barinas, ¿cómo puede nuestro gobernador decir seriamente que la gente se está autosecuestrando?", preguntó Lucy Montoya, de 38 años de edad, propietaria de una ferretería cuya hermana, Doris, de 41 años y madre de tres, fue secuestrada en marzo.

Los secuestradores de Doris Montoya no la han liberado ni se han comunicado con su familia desde que recibieron el pago del rescate en mayo, dijo Lucy Montoya, agregando: "El manejo gubernamental de esta crisis es una afrenta a nuestra dignidad como seres humanos".

En el ínterin, nuevas cifras revelan que los secuestros aumentaron a 454 incidentes conocidos en los primeros seis meses de 2009, incluidos aproximadamente 66 en Barinas, en comparación con un estimado nacional de entre 537 y 612 registrado a lo largo de 2008. No obstante lo anterior, funcionarios reconocen que las verdaderas cifras probablemente sean mayores porque muchos casos nunca son denunciados.

Aquí en Barinas, las víctimas resuman furia ante la inacción del Presidente y su familia. "Nuestra dinastía gobernante efectivamente nos está diciendo que somos desechables", notó Rodolfo Peña, de 38 años de edad, empresario que fue secuestrado aquí el año pasado. "La única otra teoría plausible", dijo, "es que ellos estén demasiado ebrios de poder para darse cuenta de la emergencia a sus pies".

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