El sistema de combate terrestre de EE.UU. está en peligro

Ambicioso proyecto para desarrollar vehículos de alta tecnología, aviones teledirigidos y sensores robóticos está que se cae.

Hace una década, el Ejército estadounidense diseñó un plan para un nuevo enfoque para pelear guerras terrestres. Denominado Sistemas de Combates Futuros, era un proyecto ambicioso para desarrollar redes de vehículos de alta tecnología, aviones teledirigidos y sensores robóticos para funcionar como espías de los blancos enemigos en las líneas del frente.

"Queríamos profundizar y realmente extendernos para ver si podíamos estructurar una nueva base conceptual para el Ejército", dijo Joe G. Taylor, hijo, un mayor general retirado, quien participó en las primeras etapas del programa. Sin embargo, es poco probable que llegue ese futuro.

El gobierno de Obama empezó a reducir y dividir el programa a finales del mes pasado como parte de un esfuerzo más amplio para reestructurar costosos contratos de armas y centrarse más en las insurgencias combatientes.

Al igual que muchos sistemas, altos funcionarios del Pentágono llegaron a ver al esfuerzo del Ejército como algo demasiado orientado a la guerra convencional en un momento en el que el Ejército necesita depender más de las tropas en tierra, y de proveerlas con un equipo más simple, diseñado para soportar bombas a las orillas de los caminos y otros ataques más rudimentarios.

La capacidad del gobierno de Obama para hacer ese cambio tan amplio en las prioridades militares está a prueba en el Congreso, en la lucha por seguir construyendo aviones de combate avanzados F-22. El presidente Barack Obama ha amenazado con vetar la iniciativa de ley cuando se acerca la votación en el Senado, si incluye dinero para el jet.

Y los cambios en el programa Combates Futuros, que se esperaba costaría 160 mil millones de dólares, ejemplifica cómo el gobierno ya está procediendo a reestructurar el gasto militar.

El secretario de la Defensa Robert M. Gates canceló recientemente la parte más costosa del programa, los nuevos vehículos de combate que habrían costado 87 mil millones de dólares, debido a la inquietud de que no proporcionaran suficiente protección contra las simples bombas a la orilla de los caminos que han matado soldados en Irak y Afganistán.

Gates también ordenó al Ejército la renegociación de un trato inusualmente lucrativo para Boeing, el principal contratista de los Sistemas de Combates Futuros, al que se le garantizó una tarifa base mucho más alta que a la mayoría de los contratistas del Pentágono. Boeing y su socio SAIC Inc. ganarían dos mil millones de dólares antes de que probaran que los componentes del sistema funcionan juntos.

El replanteamiento del programa Combates Futuros, uno de los más costosos del Pentágono, refleja una presión creciente sobre el Ejército para redirigir recursos de planes para guerras convencionales a la posibilidad futura de otros conflictos que vienen de largo con las insurgencias.

Más que ningún otro servicio, el Ejército enfrenta enormes tensiones presupuestales. Hace poco agregó 65,000 soldados más a sus filas y también necesita darles a las tropas más tiempo en sus casas debido al cansancio por las batallas. Eso significa que tiene mucho menos dinero que la Marina o la Fuerza Aérea para modernizar sus sistemas de armamento.

"Es claro que Gates está preparando a la Marina y la Fuerza Aérea para tomar la delantera en las grandes guerras, y quiere que el Ejército se centre más en tener las tropas que necesita para sostener estas largas campañas contra los insurgentes", comentó James McAleese, un consultor militar en McLean, Virginia.

La idea para los nuevos sistemas de combate surgió después de que la invasión de Saddam Hussein a Kuwait en 1990 expuso un hoyo en las capacidades del Ejército.

Estados Unidos envió en avión a una división de infantería para defender a Arabia Saudita, pero tuvo que mandar sus tanques por mar. Así que el Ejército quería crear una opción intermedia: brigadas especiales con vehículos de combate suficientemente ligeros para el


aerotransporte. También se le ocurrió que la capacidad para detectar al enemigo desde mayores distancias reduciría la necesidad del blindaje.

Sin embargo, para recibir la inteligencia de los aviones teledirigidos, robots pequeños y otros sensores que se podrían usar como exploradores, el Ejército necesitaba crear un video en tiempo real y una red de datos diferente a cualquier otra; algo similar a un sistema de telefonía celular sin las torres fijas de transmisión.

Y para los ocho vehículos distintos que se propusieron se requeriría de una tracción eléctrica híbrida para el funcionamiento de radios nuevos que transmitieran tales cantidades enormes de datos.

Los vehículos se fabricarían con blindaje compuesto de bajo peso, con capacidad para disparar proyectiles para desactivar misiles entrantes.

Sin embargo, la mayoría de las tecnologías aún era experimental. Y los escépticos dentro del Ejército preguntaron cómo un vehículo de sólo 19 toneladas podría empatar la capacidad de fuego de un tanque de 70 toneladas y mantener segura a la tripulación.

A medida que los insurgentes empezaron a destruir el equipo con granadas impulsadas por cohetes en el actual conflicto en Irak, el Ejército reconoció que los nuevos vehículos necesitarían más blindaje. El peso proyectado aumentó a 30 toneladas, lo que los hizo menos fáciles de transportar y debilitó los argumentos del proyecto.

Los costos también se fueron para arriba. Las estimaciones de proveer a una tercera parte de las brigadas militares con los sistemas se incrementó de 92 mil millones de dólares a 160 mil millones de dólares, y se retrasó la entrega de los primeros vehículos de 2010 al 2015.

Gates se quejó en 2007 de que, en general, el Ejército no había hecho suficiente para proteger a los soldados de las bombas a las orillas de los caminos, y adquirió miles de Humvee blindadas y simples camiones para el transporte de tropas con carrocería en forma de V que pudieran dispersar la fuerza de las explosiones.

Dirigió el mismo tipo de críticas esta primavera contra el diseño del vehículo del Combates Futuros. Explicó que los planes contemplan un fondo plano a sólo 18 pulgadas del suelo, "claramente sin tomar en cuenta nada" de lo aprendido en Irak y Afganistán. En lugar de volver a diseñarse, dijo, "a esta cosa la han llenado de curitas".

El general George W. Casey, hijo, jefe del Estado Mayor del Ejército, respondió que la institución había diseñado el vehículo con el cofre en forma de V que se puede ajustar a los vehículos y se agregaron otras medidas de seguridad. Sin embargo, dijo al Congreso, "No pude convencer al secretario de que habíamos hecho suficiente". Gates también criticó el contrato con Boeing para desarrollar el proyecto como algo "totalmente mal hecho".

Además de cubrir todos los gastos, el Ejército prometió a Boeing y a SAIC una tarifa base de 75 por ciento de sus costos, incluidos los miles de millones de dólares pagados a los subcontratistas que trabajaban en los sistemas. Las compañías también podrían recibir incentivos de otro 7.5 por ciento, para sumar una posible tarifa sobre el proyecto de 2.7 mil millones de dólares.

Shay Assad, un alto funcionario del Pentágono, dijo que las tarifas base sobre contratos militares con frecuencia se limitan a cero a tres por ciento.

Otro tema es que también se les iba a pagar a Boeing y SAIC 80 a 90 por ciento del total de las tarifas para cuando terminaran el diseño. Gates dijo que eso les habría dado "muy pocos incentivos" para una fase crucial de pruebas.

Funcionarios militares dijeron que habían concentrado desde el inicio los beneficios de las tarifas para alentar a las compañías a usar a sus mejores ingenieros, y dijeron que la mayoría de los incrementos en los costos y los retrasos se debieron a los cambios en los requerimientos del Ejército.

Boeing y SAIC, que han recibido 1.3 mil millones de dólares hasta ahora, dijeron que habían cumplido con todas las normas del Ejército y seguirían el proyecto. Sin embargo, al reducir sus tarifas, también dijeron la semana pasada que iban a despedir a varios cientos de trabajadores.

Según órdenes de Gates, el Ejército planea finalmente buscar pujas competitivas para los contratos de precios fijos en varias partes del proyecto, al que se le cambiará el nombre.

Una brigada de soldados ha estado probando un pequeño avión teledirigido, los sensores robóticos y un pequeño misil lanzado desde tierra que estará vinculado por medio de una versión rudimentaria de la red. Gates ha dado su visto bueno a los planes del Ejército para empezar a entregarlos a las primeras brigadas en 2011 y para "estirar" tales innovaciones al resto del Ejército para el 2025.

Sin embargo, mientras que el Ejército cree que puede rediseñar los vehículos para satisfacer sus inquietudes sobre la seguridad, analistas militares dudan que tendrá dinero suficiente para comprar más de uno o dos tipos. Así que el nuevo podría ser principalmente un reemplazo del ya envejecido vehículo Bradley para combate de la infantería.

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