Zelaya fracasa en su segundo intento de regresar a Honduras

El derrocado mandatario permaneció sólo por dos horas en territorio hondureño y regresó a Nicaragua.

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, proclamó, al pisar brevemente de nuevo territorio hondureño, 24 días después de haber sido derrocado por los militares, que él actúa con "prudencia" , pero con "valentía".

"No tengo miedo cuando trabajo por un fin noble", declaró Zelaya a los numerosos periodistas locales e internacionales que lo rodeaban a su ingreso a suelo hondureño, donde estuvo durante dos horas antes de dar marcha atrás y volver a territorio nicaragüense.

"No tengo odio contra nadie", afirmó. Enfatizó que él actúa "con prudencia, pero también con valentía. Sé defender mis derechos y no me dejo cuando alguien intenta ultrajarme" , aseguró.

Zelaya, quien se mantuvo unos metros más allí de la línea fronteriza, dentro de Honduras, dijo que sólo buscaba entrar en “comunicación con los militares y la Policía”.

El depuesto mandatario cruzó la frontera rodeado de decenas de seguidores y luego estableció comunicación con un alto oficial de las Fuerzas Armadas de su país, con quien dijo que mantendrá un diálogo, sobre el que no precisó detalles.

Indicó que como el oficial le dijo que no podía cruzar la frontera, entonces le respondió que él iría a su encuentro en suelo hondureño. Zelaya subrayó que quiere “hablar con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas” y que en su país “los políticos se van a las fiestas y ponen a los militares a dar los golpes” de Estado.

Zelaya regresó a su país a pesar de que el nuevo jefe de Estado de Honduras, Roberto Micheletti, le había pedido que desistiera de volver, un acto que calificó de “provocación” y de “pretensión de provocar violencia”.

Además, el nuevo ministro de Defensa, Adolfo Sevilla, reiteró la advertencia de que si cruzaba la frontera sería capturado porque hay una petición del Ministerio Público y la Policía en ese sentido. “Venga con quien venga”, Zelaya “será capturado porque hay una orden judicial” , pero se le garantiza “un trato digno como a cualquier ciudadano hondureño”.
 
El depuesto gobernante, detenido por el Ejército de su país y expulsado a Costa Rica el pasado 28 de junio, afirmó que no busca desencadenar una guerra civil con su retorno al país. “La muerte ya está allá, hay muertos, los que dispararon son los militares, vamos en misión de paz”, dijo Zelaya este viernes.

El presidente fue derrocado el 28 de junio por los militares, lo que provocó un rechazo generalizado de la comunidad internacional, que no reconoce al nuevo gobierno que preside Roberto Micheletti, que hasta entonces era el titular del poder Legislativo.

Micheletti asumió el poder por designación del Parlamento hondureño, que no admite que en el país hubo un golpe de Estado, sino una “sustitución constitucional”.