Líderes kurdo e iraquí se reúnen por tierra y petróleo

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, y el presidente Masoud Barzani tuvieron un encuentro inusual el domingo

El encuentro habría sido el primero entre ellos en muchos meses, tiempo durante el cual Barzani, de origen kurdo, acusó a Maliki de actuar como un tirano y de dejar de lado a la minoría kurda de Irak.

El Gobierno de Maliki, de mayoría árabe, afirma que los acuerdos petrolíferos realizados por el Gobierno Regional de Kurdistán con firmas extranjeras son ilegales, y rechaza los reclamos de éste último sobre territorios que quiere estén incluidos en su enclave norteño autónomo.

Las diferencias de opinión son muy normales porque estamos construyendo un estado sobre las ruinas de la dictadura (de Saddam Hussein) (...). Creo que estamos de acuerdo en buena medida, y si hay disputas, estas son pequeñas", dijo Maliki a la prensa, sentado a un asiento de distancia de Barzani.

Se han producido tensos estancamientos entre soldados kurdos Peshmerga y fuerzas de seguridad iraquíes en los límites de los territorios disputados. Washington ha presionado por la paz entre kurdos y árabes antes del retiro de sus tropas en el 2012. Vestido con su característico turbante rojo y sus pantalones abombados kurdos, Barzani dijo que una delegación kurda de alto nivel visitaría Bagdad para "resolver problemas".

No quedó claro si él encabezaría el grupo, pero Maliki dijo que así lo esperaba. Además de la formación de una comisión conjunta árabe-kurda para revisar la disputa, no se anunciaron medidas concretas.

En el centro del problema se encuentra el destino de Kirkuk, ciudad productora de petróleo, considerada por los kurdos como su hogar ancestral y a la que quieren incluir dentro de los límites de su región de Kurdistán, pero los árabes y los turcos de la provincia temen una hegemonía kurda.

El encuentro entre Maliki y Barzani se produjo tras los resultados de las elecciones parlamentarias y presidenciales kurdas de la semana pasada, en la que Barzani fue reconfirmado como presidente. Líneas duras y declaraciones exaltadas acerca de los reclamos kurdos sobre el territorio disputado caracterizaron la campaña electoral, y aunque el discurso público de Barzani no se ha suavizado desde entonces, hay esperanzas de que ocurra. "Hubo flexibilidad y seguirá habiéndola", dijo.

DISPUTA

La semana pasada, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, se reunió con Maliki y Barzani en una visita de dos días al país. Gates les dijo que se estaba acabando el tiempo de la presencia estadounidense en Irak y que todas las partes habían sacrificado demasiado para ver cómo se perdían las ganancias en seguridad por causa de las diferencias políticas, declaró un asesor.

El Ejército estadounidense cree que la disputa entre kurdos y árabes es el principal motivo de inestabilidad del país, ya que la guerra sectaria que asoló a Irak el 2006 y el 2007 ha disminuido. La violencia ha bajado drásticamente en los últimos 18 meses, pero los insurgentes todavía pueden producir grandes ataques. Un coche bomba explotó el domingo en un concurrido mercado de la provincia iraquí de Anbar, en el oeste del país, el último de una serie de ataques en el corazón del ex bastión insurgente de los árabes sunitas.

La explosión ocurre dos días después de una serie de atentados con bomba aparentemente coordinados cerca de mezquitas chiítas en la capital, en los que murieron 31 personas. La provincia de Anbar había permanecido relativamente tranquila desde el 2006, cuando sus líderes tribales se opusieron a Al Qaeda y otros grupos islamistas sunitas que alguna vez dominaron la región. Maliki debe permanecer en Kurdistán al menos otro día y visitar el pueblo de Halabja, el sitio donde murieron cerca de 5.000 kurdos por ataques con gas por parte de las fuerzas de Saddam Hussein en marzo de 1988.

El Gobierno de Saddam aplastó sin compasión a la disidencia kurda y llenó Kirkuk con árabes para aumentar su influencia allí. Una corte iraquí sentenció al ex viceprimer ministro Tareq Aziz Sunday a siete años de prisión por su rol en el desplazamiento forzado de kurdos desde el noreste de Irak, región petrolera en la que se encuentra Kirkuk, durante el Gobierno de Saddam.

Los abogados dijeron que el período sería sumado a una sentencia previa de 15 años por su papel en la muerte de operadores por romper los controles de los precios fijados por el estado en 1992.

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