Dick Cheney "traiciona" a Bush

El ex vicepresidente de EE.UU. se despacha contra él porque no le gustó que se haya reducido la ofensiva contra el terrorismo.

El ex vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, publicará sus memorias, donde descargará su frustración con George W. Bush por tomar una actitud “conciliadora” en su segundo mandato, según informó este jueves Los Angeles Times.

Cheney, de 68 años, fue la mano derecha de Bush durante los ocho años que pasó el ex presidente en la Casa Blanca, un tiempo en el que EE.UU. endureció su política exterior y comenzó la llamada “guerra contra el terrorismo” con las consiguientes invasiones de Irak y Afganistán.

Unas estrategias impulsadas bajo el asesoramiento de Cheney, un político reservado que romperá su silencio en un libro cuya publicación está prevista para 2011. En ese relato trascenderá la relación personal que mantuvieron Cheney y Bush, que según se ha filtrado en la prensa estadounidense fueron distanciándose durante los últimos cuatro años de gobierno republicano.

“En el segundo mandato, (Cheney) sintió que Bush se estaba alejando de él. Dijo que se había constreñido por la reacción pública y la crítica que recibía. Bush era más maleable a eso. La consecuencia fue que se había endurecido en contra de su consejo (el de Cheney)”, según pudo saber el diario The Washington Post.

A los ojos de Cheney era claro, citó el mismo diario, que Bush se “había movido hacia una posición conciliadora”, algo que supuso una frustración para su vicepresidente. La prensa de EE.UU. informó de que, a pesar de los ocho años juntos en el poder, Bush y Cheney nunca fueron grandes amigos y el presidente terminó por decepcionar a su segundo.

Cheney entendió las concesiones públicas de Bush como “debilidad moral” de un hombre al que consideraba “resolutivo”, según los medios. El ex vicepresidente tampoco entendió el hecho de que Bush no concediese el perdón presidencial a su ayudante, Scooter Libby, quien fue condenado por perjurio y obstrucción a la justicia en el caso de las filtraciones de la agente Valerie Plame de la CIA a la prensa.

Libby era la persona de confianza de Cheney y, según el ex vicepresidente, se le encargó que “pegase su cuello a un triturador de carne” al no revelar los datos que poseía. La identidad de Plame se conoció en julio de 2003, poco después de que su marido, el ex embajador Joseph Wilson, publicase un artículo en el que acusaba a la Casa Blanca de utilizar falsos argumentos para justificar la invasión de Irak, llevada a cabo ese mismo año.