Estonia, Letonia y Lituania conmemoran 20 años de independencia

Los tres países bálticos celebran la cadena humana con la que dos millones de personas pidieron la libertad de la Unión Soviética.

Los primeros ministros de Lituania, Andrius Kubilius; de Estonia, Andrus Ansip; y Letonia, Valdis Dombrovskis, se reunieron en el castillo de Gediminas en Vilna, capital lituana, y firmaron una declaración conjunta.

En el documento se declara que la cadena humana de 600 kilómetros “condujo a la independencia de los países bálticos y provocó importantes cambios en la historia moderna de Europa y del mundo”, al tiempo que destaca su reconocimiento por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

También apoyan la reciente iniciativa del Parlamento Europeo de proclamar el 23 de agosto Día Europeo de Recuerdo de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo, que ya ha sido aprobada por los Parlamentos de los tres países bálticos.

“Estonia, Letonia y Lituania proseguirán sus esfuerzos con el fin de preservar la memoria histórica y asegurar una evaluación pública y honesta del legado totalitario europeo del siglo XX”, apunta.

Los primeros ministros bálticos consideran que la cadena humana y la restauración de la independencia de sus países permitió su “exitosa integración en las instituciones euroatlánticas”.
 
“Expresamos la determinación de fortalecer los lazos entre los tres países a la hora de elaborar la política de la Unión Europea y la OTAN según unos principios compartidos y teniendo en cuenta los intereses estratégicos de Estonia, Letonia y Lituania”, agregaron.

Al organizar una cadena humana un 23 de agosto, los países bálticos pretendían denunciar la ocupación de sus territorios por la URSS con ocasión del 50 aniversario del pacto Mólotov-Ribbentrop, en el que la URSS y la Alemania nazi se repartieron las esferas de influencia en el continente europeo (1939).
 
Un tercio de los habitantes del Báltico unieron sus manos a través de ciudades y pueblos, carreteras y caminos, bosques y campos, en una campaña no violenta que dio la vuelta al mundo y allanó el camino para su independencia, reconocida por Moscú en septiembre de 1991.

Con ocasión del 20 aniversario de la cadena, uno de los desafíos contra el poder soviético más ambiciosos protagonizados por repúblicas soviéticas, los bálticos han organizado una carrera de relevos de más de 600 kilómetros que durará 24 horas.

La Comisión Europea (CE) -los países bálticos ingresaron al unísono en 2004 en la Unión Europea (UE) - rindió esta semana un homenaje a la cadena humana del Báltico.

“La cadena del báltico quedará en nuestras memorias como una prueba de la fortaleza del espíritu humano en su lucha por la libertad y la democracia”, afirmó presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso.

A su vez, a secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, felicitó la víspera a los bálticos por el aniversario y describió la cadena humana como “un símbolo de la lucha por la autodeterminación”.
 
Y calificó a los países bálticos como “valiosos miembros de la UE y de la OTAN”.
 
A diferencia de las otras doce repúblicas soviéticas, cuyos territorios quedaron bajo la férula de Moscú durante la colonización de los siglos XVIII y XIX, y tras la Primera Guerra Mundial, las bálticas perdieron su soberanía durante la Segunda Guerra mundial.

El Ejército Rojo ocupó los países bálticos casi medio siglo: primero en 1940 y luego, tras expulsar a los alemanes en 1944, instaló gobiernos comunistas títeres, que lanzaron una campaña de rusificación del territorio.

 

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