Vaticano niega que Benedicto XVI hubiese reintegrado a pederasta de Munich

Acusan a Joseph Ratzinger de aceptar, cuando era cardenal, al sacerdote H.

El cardenal Joseph Ratzinger cuando era arzobispo de Munich no supo de la decisión de reintegrar al sacerdote conocido como "H." en la actividad pastoral parroquial, afirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, señalando que cualquier otra versión es "mera especulación".

Con esas palabras, Lombardi desmintió lo publicado en ese sentido por "New York Times", señalando que el artículo del diario estadounidense "no contiene informaciones nuevas, diferentes, a las ya comunicadas por la archidiócesis de Munich sobre la situación del sacerdote H.".

"La archidiócesis (de Munich) confirma su posición, según la cual el entonces arzobispo no conoció la decisión de reintegrar al sacerdote H. en la actividad pastoral parroquial. Cualquier otra versión es mera especulación", dijo Lombardi.

El portavoz vaticano recordó que el por entonces vicario general de la archidiócesis bávara, Gerhard Gruber, asumió la "total responsabilidad de su propia y equivocada decisión de reintegrar a H. en la pastoral parroquial".

A mediados de este mes, el diario alemán "Süddeutsche Zeitung" informó de que en la década de los años 80, cuando era arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger autorizó que un sacerdote con antecedentes de pederastia y que había sido expulsado por ese motivo del obispado de la ciudad alemana de Essen, ejerciera en la capital bávara.

Lombardi, ya el pasado 12 de marzo, aseguró que el Papa era "totalmente ajeno al caso" y que el ex vicario Gruber había asumido su responsabilidad y reconocido que "no hizo caso de las indicaciones del por entonces arzobispo Joseph Ratzinger, que había dispuesto que el sacerdote no desarrollase actividad pastoral alguna".

El "New York Times" publicó otra nota en la que aseguró que el Papa, cuando era el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el actual secretario de Estado, Tarcisio Bertone, encubrieron al sacerdote estadounidense Lawrence C. Murphy, acusado de abusar sexualmente de unos 200 menores entre 1950 y 1970 en una escuela para niños sordos del estado de Wisconsin.

El Vaticano lo desmintió categóricamente, denunciando una "innoble campaña" para golpear a cualquier coste al Papa.

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