Chávez no pudo cambiar el mundo

El mandatario se sentía destinado a cambiar el mundo y a liberar a todas las naciones del dominio de EE.UU. Con tan grandes designios decidió armarse con un arsenal barroco y se convirtió en el mejor cliente de Rusia.

La política exterior del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, es uno de los más conspicuos laberintos de los últimos tiempos. Si uno explorara la memoria encontraría un precedente en aquel loco griego que, según Simón Bolívar en una carta al general Páez, subía de tarde en tarde a las colinas de Atenas “con el propósito de dirigir los barcos que navegaban en alta mar”.

El presidente venezolano, en efecto, se consideró destinado a cambiar el mundo y a liberar a todas las naciones del dominio imperialista de Estados Unidos. Para lograr tales propósitos consolidó su dependencia de Cuba, analizada a fondo por el mexicano Enrique Krauze en El poder y el delirio. Buscó alianzas con Irán, Rusia y China. Siempre dio muestras de olvidar que en Rusia ya no gobernaba el PC de la URSS, y cuando visitaba China invocaba el nombre de Mao Tse-Tung, para asombro de sus anfitriones.

En una primera etapa les rindió pleitesía a los grandes del mundo. Su estilo causó hilaridad cuando trató de abrazar (y probablemente besar) a la reina de Inglaterra, quien discretamente echó uno, dos pasos atrás. Igual sucedió con el emperador de Japón, a quien le dio un abrazo tan fuerte que el monarca estuvo a punto de perder el equilibrio. En Roma, se arrodilló ante Juan Pablo II como si estuviera robándose una base en un juego de béisbol.

El petróleo, el combustible

Aparte de lo anecdótico, a medida que subían los precios del petróleo así subía el tono de los discursos para “crear un mundo multipolar”. George W. Bush fue su “target”. Lo utilizó dentro y fuera de Venezuela. Un combate desigual entre David y Goliat en el que Chávez estaba seguro de ser el gran ganador.

La primera medida regional de Chávez fue la de separar a Venezuela de la CAN porque era “un nido de oligarcas”. Proclamó que ingresaría a Mercosur y cinco años después se quedó sin CAN y sin Mercosur. Postuló un Banco del Sur para suplantar al BID, la Unión de Naciones Suramericanas; Unasur (proyecto inicialmente brasileño) y una “Otan” suramericana para enfrentar al imperio. Ninguno de los proyectos parece ir con fortuna. Fundó Telesur para enfrentar a CNN, pero se ha quedado solo, sin los socios que inicialmente se ofrecieron, como la Argentina de los Kirchner.


Con tan grandes designios decidió armarse con un arsenal barroco y se convirtió en el mejor cliente universal de Rusia.

Los presidentes de América Latina le llevaron la cuerda, desde Brasil hasta Argentina. Siempre modosos, exculpaban su estilo y su lenguaje pensando en el brillo del oro negro y en sus milagros. A partir del “¿Por qué no te callas?” del rey Juan Carlos su estrella comenzó a declinar. El monarca español habló por todos, incluso por su propio país que, como todo el mundo, también privilegió al gran comprador, guardando silencio sobre sus discrepancias. El rey vengó a casi todos los gobernantes estigmatizados por Chávez, desde Tony Blair, a quien tildó de “inmoral, desvergonzado y lacayo de Bush”. Pocos se han salvado de los rayos y centellas del presidente venezolano.

Chávez Frías se fue reduciendo a los países del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), que presentó como oposición al ALCA de Estados Unidos, sin darse cuenta de que les hacía un gran servicio a los proteccionistas del norte. Chávez supuso que los precios del petróleo llegarían a los 200 dólares el barril y que por tanto estaría en condiciones de imponer (o financiar) el “socialismo del siglo XXI” en toda la América Latina.

Uno de los proyectos de la “fratellanza” revolucionaria que se proponía conquistar Unasur para “orientar” a estos países, fue derrotado cuando Uruguay vetó la candidatura de Néstor Kirchner como secretario general del organismo. El presidente Rafael Correa fue tan cooperador que renunció a la sede de Unasur a fin de que el líder peronista no se moviera de sus confortables querencias rioplatenses.

De pronto el castillo de naipes se vino abajo. A menos de 40 dólares, el brillo del oro negro se ha convertido en pesadilla. Con la crisis, sin embargo, no naufragó la retórica. El 26 de noviembre de 2008 el presidente venezolano reunió en Caracas a sus colegas del ALBA: Evo Morales, el siempre necesitado Daniel Ortega, un representante de Cuba (de muy discreto nivel), el presidente de Honduras, que miraba siempre hacia abajo, y el ecuatoriano Correa que no es del ALBA, pero le gusta la música.

En esta ocasión las propuestas de Chávez superaron las de sus mejores tiempos. Ahora se propone, nada más ni nada menos, acabar con la Corporación Andina de Fomento (CAF), el experimento financiero más exitoso de todos los intentados por los países en desarrollo. Chávez piensa que ésta es un obstáculo para el Banco del Sur y, por consiguiente, es preciso acabar con ella.

Mientras tanto, los del ALBA se comprometieron a “crear un sistema monetario común”, con un Banco Central y una moneda llamada “sucre”. Las instalaciones de la CAF serían destinadas, según el discurso, a ser sede del Banco del ALBA. ¡Una maravilla! Chávez dispone de los intereses de tantos y tan importantes estados-accionistas de la CAF. Los expropiará a todos.


El presidente ecuatoriano, a pesar de todo, no salió con las manos vacías, pues la cumbre del ALBA le dio total respaldo a su política de “revisar la deuda externa”. (revisar quiere decir negar). Una gentileza de Chávez a su siempre leal y consecuente amigo, el presidente Lula.

En suma, está a las puertas el tiempo en que los presidentes de América Latina deben romper su silencio y decidir si Unasur servirá para algo, si el Consejo Suramericano de Defensa (el otro proyecto de Brasil) podrá superar los escollos que le presentan los “revolucionarios”. Ya el petróleo no es razón para que callen.

Sería glorioso que el presidente de Venezuela se niegue a pagar las deudas externas, especialmente las contraídas con Rusia para la compra de bombarderos supersónicos, helicópteros artillados, tanques y fusiles. Sería ocasión propicia para explicar cómo el país que ha recibido en nueve años la suma inverosímil de 800 mil millones de dólares, incurrió en nuevos endeudamientos, incluido el de Petróleos de Venezuela por 20 mil millones de dólares, mientras el oro negro andaba por encima de los 100 dólares el barril.

Horóscopo: 2009 se vislumbra como año de grandes sorpresas en América Latina.

*Ex ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela.

Celebración chavista

El presidente venezolano, Hugo Chávez celebró este sábado diez años del primer triunfo electoral que lo llevó al Gobierno, en medio de una nueva campaña para promover una enmienda constitucional que le permita optar al cargo, por cuarta ocasión, en los comicios de 2012. Ya se proclamó candidato para los comicios de 2009.

Chávez, de 54 años, fue elegido presidente por primera vez en diciembre de 1998, ratificado en 2000 en unos comicios necesarios para legitimar los cargos de elección popular tras la aprobación de la nueva Constitución y reelegido en diciembre de 2006.

El sábado sus seguidores llegaron a Caracas para “celebrar los 10 años de la victoria” con una concentración cerca de la sede del Gobierno, y él reiteró su advertencia sobre el renacimiento de una “amenaza fascista” opositora sobre Venezuela.

La crispación política vuelve a la escena nacional, algo común desde hace 10 años cuando gobierno y opositores viven en un incesante intercambio de críticas.

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